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¿Por qué innovamos?

Un máster ayuda a los profesionales a ordenar todo proceso innovador. Cada vez más empresas disponen de un departamento dedicado a estas tareas.

Por qué innovamos
Por qué innovamos

Es físico, ha trabajado en Inglaterra durante una década y tiene entre manos una curiosa innovación aplicando el uso del diamante a la electrónica. Se llama Arnaldo Galbiati (Positano, Italia, 42 años), cuenta con un máster en Nanoelectrónica, ha fundado la empresa Solaris Photonics, una start-up con socios internacionales, y cursa el Master in Business Innovation (MBI) que ha puesto en marcha Deusto Business School y que se imparte en los campus de esta escuela de negocios en Bilbao, San Sebastián y Madrid; en Florencia (Italia), y en Cambridge (Inglaterra).

"La innovación es la base de todo, no se puede perder ese espíritu, es el motor de todo lo que hacemos", dice este alumno, que estudia este máster, entre otras razones, porque "soy científico y necesito un curso específico que traslade todo este conocimiento al lenguaje de las finanzas, del marketing y de otras disciplinas que no conozco". Esto es, conectar el mundo de la innovación con el negocio. "Es importante que hablar la misma lengua empresarial para poder comunicar las ideas". Pero también es la excusa perfecta para hacer contactos y relacionarse con otros profesionales de otras disciplinas. "Necesito ese feedback para buscar el mejor sistema y encontrar la solución en el ejemplo de otros", añade Galbiati.

Para la responsable de innovación en Meliá Hoteles, Noelia Rodríguez, es necesario establecer procesos para la optimización de todas esas ideas que fluyen en una compañía. Pone como ejemplo que la cadena hotelera para la que trabaja tiene un departamento propio de innovación y a todos sus integrantes les han dado seis meses para investigar. Ella decidió comenzar en el mes de marzo el MBI de Deusto, porque "me permitirá aprender a gestionar un proceso de innovación y a saber integrarlo en la estrategia".

Lo más complicado, por supuesto, coincide el director del programa, Francisco González Bree, es saber incorporar un método innovador a las organizaciones, "se cree que es algo innato en los científicos pero no en el resto de las profesiones, y se pierde mucho conocimiento que se puede trasladar al mercado". El emprendedor sabe, independientemente del sector en el que ejerza, que en su ADN ha de llevar implícito saber administrar todo proceso innovador. Precisamente en el sector de la consultoría hay un nicho de mercado para la innovación. Así lo cree Rafael Torres, que ha creado junto a otros socios una consultora especializada en enseñar a las empresas a adoptar procesos innovadores. "Es importante como ejercicio previo definir la idea donde se da valor a la innovación", señala Torres.

Muchas ideas fracasan, dice González Bree, porque no se ha revisado el pasado con metodología. "La innovación es un producto que funciona o que fracasa. "Cuando adoptas el concepto de fracaso lo que haces es aprender, y con metodología consigues involucración, aplicar una forma de trabajo diferente y que las empresas utilicen toda su capacidad intelectual", señala.

La empresa de servicios profesionales Deloitte cuenta con su propio departamento de innovación, del que es responsable Elsa Varela, que tiene en marcha, por ejemplo, un sistema de diagnóstico y evaluación de la felicidad en las empresas, con el empleado como palanca de productividad. "El empleado es mucho más feliz si se siente productivo. Es importante que las empresas entiendan que la gestión emocional es tan importante como las herramientas técnicas", asegura Varela, contenta de que cada vez sean más las empresas que tienen sus propios departamentos de innovación. Para Javier Yeregui, de la empresa Lukan Gourmet, "innovar significa ser flexible y estar siempre al lado de los clientes".

El lado derecho del cerebro

Expertos de diversas disciplinas coinciden en que la innovación es un elemento clave de la organización, la única manera hoy día de desenvolverse en un mundo cada vez más complejo. Los expertos en economía, asegura el director del Master in Business Innovation (22.600 euros el curso), creen que el 50% de crecimiento económico de Estados Unidos se debe a la innovación.

Pero también cree que el término innovación está perdiendo su significado genuino, porque muchas empresas lo están utilizando para comunicar el cambio, cuando el progreso que estamos describiendo no es más que ordinario. Y asegura que las escuelas de negocios se han centrado más en la enseñanza de habilidades que se relacionan con el lado izquierdo del cerebro (es decir, racional, analítico, habilidades de lógica y razonamiento), en lugar de la enseñanza de una manera más equilibrada, donde se incluyen las habilidades relacionadas con el lado derecho del cerebro (intuición, imaginación, creatividad, percepción...).

Innovar no es solo sinónimo de cambio, ha de impregnar toda la organización y estar adherido al modelo de negocio.