La Autoridad Bancaria Europea deberá ceder su poder al BCE

La reforma de la supervisión financiera necesita el visto bueno de toda la UE

Reino Unido, Polonia y República Checa son los principales obstáculos a la unidad bancaria

La reforma de la supervisión financiera necesita el visto bueno de toda la UE
La reforma de la supervisión financiera necesita el visto bueno de toda la UE

La zona euro acordó el viernes la recapitalización directa de los bancos pero antes deberá llevar acabo una centralización del sistema de supervisión financiera que requiere el visto bueno de los 10 países de la UE que mantienen moneda propia. Reino Unido, Polonia y República checa parecen elprincipal escollo.

La recapitalización directa permitiráa España trasvasar de la contabilidad nacional a la del fondo derescate la factura de la línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros ofrecida por la zona euro. Pero el cambio no será inmediato porque antes deben darse pasos muy complicados que podrían demorarse durante meses o años.

El más complicado será el de establecer un mecanismo de supervisión financiera "único y efectivo", como exige la Declaración pactada por la zona euro el pasado viernes. La vía más rápida, apuntada en la propia Declaración, es el artículo 127 del Tratado de Lisboa, que permite conferir al Banco Central Europeo ciertas tareas de supervisión mediante un Reglamento aprobado por unanimidad.

Pero esa vía tiene el inconveniente de que requiere el beneplácito de los 27 socios de la UE y no solo de los 17 de la zona euro. Si en el seno de la Unión Monetaria se prevé tortuoso el logro de la unanimidad, cabe prever mayores dificultades aún en el resto del club europeo. Polonia y República Checa ya expresaron la semana pasada sus reticencias a una integración del sistema de supervisión financiera. Los dos países temen perder definitivamente el control sobre su sector financiero, que ya está dominado en un 90% por entidades del resto de Europa.

Reino Unido se apunta como otro posible obstáculo, aunque el primer ministro David Cameron ha apoyado claramente los últimos acuerdos de la zona euro. La negociación con Londres, sin embargo, se prevé difícil tanto por la importancia de su sector financiero, dependiente del euro, como por la presencia en la capital británica de una Autoridad Bancaria Europea (ABE) que parece condenada a ceder casi todo su poder al BCE en Fráncfort.

Las negociaciones se pondrán en marcha a la vuelta del verano y arrancarán con una proyecto de Reglamento que debe aprobar la Comisión Europea. A partir de ahí, el calendario se vuelve incierto. La Comisión Europea augura que el cambio podría estar concluido antes del próximo 1 de enero. Angela Merkel calculó que se tardará al menos un año; otras capitales europeas hablan de años.

Alemania tiene la llave del rescate bancario

La entrada en vigor del fondo de rescate permanente (MEDE o Mecanismo de estabilidad) tiene su dificultad. Hace falta que un número de socios equivalente al 90% de su capital ratifiquen el Tratado que lo regula. Además, la financiación del MEDE se hará por tramos (este año dos entregas de 32.000 millones), y su capacidad de intervención estará completa en 2014.

Y tras su entrada en vigor, deberá procederse a la reforma del MEDE, que en su versión actual no permite la recapitalización directa. La vía más rápida dotar al fondo de nuevos instrumentos de intervención. Pero se requiere para ello la unanimidad de los 17 socios del euro, algunos de los cuales (Alemania) necesitarían consultar a sus parlamentos. Alemania está pendiente también de la posibilidad de que el Pacto Fiscal sea recurrido al Constitucional.