Gestión

Pago por uso, del debate a la práctica

El Gobierno estudia cómo implantar peajes blandos en la red de carreteras.

La que lleva años siendo la principal reclamación de las concesionarias está cada vez más cerca de hacerse realidad. Hace ya meses que el Gobierno estudia posibles modos de aplicar algún sistema de pago por el uso de las autovías y carreteras de alta capacidad del Estado, según confirman diversas fuentes del sector. Dichos planes, tal y como ha avanzado CincoDías esta misma semana, podrían tener próximamente su campo de pruebas en la Comunidad de Madrid. Las dificultades que entraña la implantación del sistema que se elija, no obstante, retrasarían como mínimo un año el inicio del cobro de los llamados peajes blandos (más baratos que en las autopistas).

El sistema del quien usa, paga no es una invención del Ejecutivo. Se trata de una idea que lleva legislaturas circulando por los pasillos de Fomento. Y que se practica, de una manera u otra, en diversos países europeos. La Directiva de la Euroviñeta, aprobada el pasado 27 de septiembre de 2011, pretende armonizar este tipo de gravamen en la UE. "El problema es que es demasiado vaga. Por ejemplo, dice que se debe gravar al tráfico pesado (más de 3,5 toneladas), pero también dice que se puede aplicar la tasa a otros vehículos. Habla de las autopistas, aunque deja abierta la extensión del peaje a autovías, túneles y puentes", señala Miguel Huarte, director de infraestructuras del despacho Olswang.

Faltan varias cuestiones por clarificar: qué trazados se gravarán, si los caminos alternativos podrán absorber el tráfico desviado, cómo se tratará a los usuarios habituales, etc. La patronal de concesionarias de autopistas, Aseta, estima que la implantación de peajes blandos podría suponer unos ingresos anuales de entre 8.000 y 12.000 millones de euros. Estas cifras saldrían de aplicar una tasa de 0,129 euros por kilómetro a los vehículos pesados y 0,023 al resto. El parque móvil español se compone de 31 millones de vehículos, de los que el 16,4% son transportes de mercancías. Según los mismos cálculos, costaría 1.975 millones de euros implantar el peaje en los 15.584 kilómetros de autovías del Estado.

¿Está preparada la sociedad española para soportar una nueva tasa que grave la circulación por las carreteras? Luis Sánchez Salmerón, director general de Globalvía, responde con otra pregunta: "¿Tenemos alguna alternativa? Se necesitan fondos tanto para crear nuevas infraestructuras como para mantener las actuales. No sé si esta es la forma de conseguir los ingresos necesarios, pero lo que es innegable es que hay que sacar el dinero de algún lado", espeta el directivo. "Probablemente este sea el único momento en el que la gente pueda entender que se tenga que pagar por el uso de las infraestructuras", indica Sánchez en referencia a los recortes de la Administración Rajoy. Y añade: "En Madrid ya tienen el proyecto bastante claro. No me parecería coherente que no se estuviera hablando de una posible tasa. En países como Francia, Italia o Alemania ya están pagando peajes".

Huarte, cuyo despacho ha trabajado en la implantación de la Euroviñeta en Bélgica y Holanda, destaca que allí ha habido cierta aceptación social para lo que se ha tomado como un impuesto medioambiental. "Aquí será más difícil. En las huelgas más fuertes de la historia han estado implicados los transportistas. Habrá que ver cómo se decide tratar a este colectivo", apunta.

Hacia un único sistema

ANTECEDENTES. El 2 de julio de 1969 se estrenó la primera autopista de peaje de España: la prolongación de la carretera que une Barcelona y Montgat hasta Mataró, la C-32. La concesión, prorrogada dos veces, vence en 2021. Las autopistas de pago suponen hoy 3.378 de los 10.759 kilómetros de las vías de gran capacidad de la red de carreteras a cargo del Estado.

EUROPA. La UE lleva desde 1971 intentando establecer una política de tarificación por el uso de la infraestructura, de manera que sea equitativa y admitida por todos los países miembros. El proceso quedó detenido en su día por Alemania (que hoy aplica la Euroviñeta), al rechazar que sus transportistas tuvieran que pagar fuera de su país.

PIONEROS. Suiza fue el primer país europeo en implantar una tasa que grava a los vehículos pesados, que son los que más desgastan las carreteras. Empezaron a cobrarla en 2001.

EUROVIçETA. Alemania, Dinamarca, Bélgica, Holanda y Luxemburgo firmaron en 1994 un acuerdo para crear un "eurodistintivo regional". En 1999 se convirtió en la Directiva de la Euroviñeta, relativa a la aplicación de gravámenes a los vehículos industriales por el uso de determinadas infraestructuras. Su última actualización es de 2011. Hoy se han sumado a cobrar por el uso de las carreteras públicas países como Italia o Portugal.