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Columna
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Cinco preguntas para Madrid

España ya ha hecho cuatro intentos para limpiar su sistema financiero, dependiendo de cómo se cuenten. La nacionalización, el miércoles, de la matriz de Bankia, el cuarto mayor prestamista del país, es la primera parte del último intento. No es el fin de la historia, ya que Bankia requerirá miles de millones más en capital. La segunda parte llegará el viernes, cuando Madrid presente sus planes para todo el sector.

Cada intento anterior de limpieza -incluyendo el del actual Gobierno en febrero- ha sido visto por el mercado como demasiado pequeño y demasiado tarde. Esto ha minado la confianza en los bancos y en el Gobierno. Las entidades no han sido capaces de ejecutar su papel de financiador de la economía y los temores sobre su solvencia han elevado la preocupación sobre si el propio Estado es solvente.

He aquí cinco preguntas clave que el Gobierno debe tratar para evitar que las últimas reformas no se queden cortas, una vez más.

Primero, ¿hasta dónde debe llegar la limpieza? La última reforma del Gobierno obliga a los prestamistas a realizar provisiones y apartar capital para préstamos inmobiliarios dañados. Pero los inversores no están convencidos. Esta vez, el nuevo plan exigirá a los bancos que aumenten 35.000 millones de euros de provisiones genéricas sobre el resto de la cartera de préstamos inmobiliarios, según Reuters.

Pero, ¿qué significa exactamente una cifra de 35.000 millones de euros? En la última reforma se pidió a los bancos que apartaran 54.000 millones en nuevas provisiones y capital. Pero como se les permitió usar las reservas existentes por encima del capital mínimo, el aprovisionamiento fue inferior a 30.000 millones de euros. Los inversores querrán saber cuánto dinero real será inyectado en el sistema. No quedarán impresionados si la cantidad es pequeña, por muy elaborada que sea la presentación.

Segundo, ¿qué forma tomará el nuevo capital? La última reforma del Gobierno prevé el uso de convertibles contingentes -bonos que se convierten en capital en épocas de estrés-. Bankia podría recibir 10.000 millones de euros en estos instrumentos. En otros rescates, el Fondo de Garantía de Depósitos ha garantizado alguna de las pérdidas que los bancos podrían incurrir en las carteras de préstamos malos a través de lo que se conoce como sistemas de protección de activos. De nuevo, estos mecanismos son ingeniosos. Sin embargo, el capital normal haría probablemente más para restaurar la confianza.

La tercera cuestión es: ¿qué papel juegan los bancos malos? Perdone, al Gobierno no le gusta el término banco malo. La idea sería liberar a los bancos de préstamos malos transfiriéndolos a otros vehículos. La técnica ha sido ensayada en crisis bancarias en otros lugares. Pero el diablo está en los detalles. ¿Quién será el dueño de las compañías que gestionen los activos? ¿Financiará el Gobierno esos vehículos y, si es así, de dónde va a sacar el dinero? Y, en particular, a qué precio serán transferidos los préstamos fallidos? Si se transfieren a un valor muy alto, nadie querrá comprarlos. Por otro lado, si el precio es rebajado, lo bancos tendrán agujeros aún mayores en sus balances.

Cuarto, ¿quién va a financiar la inyección de capital? Muchos prestamistas no serán capaces de aumentar capital por sí mismos. Una opción es convertir la deuda subordinada existente en capital. Aunque ha habido algunas conversiones voluntarias en los meses recientes, el Gobierno puede poner trabas a que se realicen recortes a los inversores minoritarios. Después de todo, ha dicho que ningún acreedor se verá perjudicado por la nacionalización. Otra alternativa es usar el Fondo de Garantía de Depósitos. La ventaja es que este instrumento es financiado por la banca y el Estado no tendría que poner dinero en efectivo. El problema es que el fondo ya se ha utilizado para rescatar a varias entidades y por esa razón está vacío. Una posibilidad es que podría conseguir fondos mediante la emisión de bonos de titulización en las cuotas que los bancos deban aportar en el futuro. ¿Pero ese complejo mecanismo financiero restauraría realmente la confianza en la solvencia del sistema?

Quinto, ¿y el dinero público? La solución más limpia es que España inyecte capital en los bancos que lo necesiten. El problema es que el fondo de rescate del Gobierno, el FROB, podría no tener suficiente caja y Madrid puede tener problemas para conseguir dinero en los mercados de bonos. Una opción es pedir un rescate de la zona euro. Pero el Gobierno está desesperado por evitar ese estigma. Por eso se inclinan por utilizar todos los mecanismos para mantener su inyección de capital al mínimo. Pero la ingeniería financiera tiene un límite. Si hay demasiada, los mercados lo verán como otra reforma a medias.

Por Fiona Maharg-Bravo y Hugo Dixon

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