Argentina nacionaliza YPF

Una escalada verbal sin efecto

La ofensiva diplomática acometida por el Gobierno de Rajoy, con el apoyo de Europa y la oposición, no logra evitar la nacionalización de YPF.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria.
El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria.

"La hostilidad contra nuestras empresas trae consigo consecuencias". El ministro de Industria, José Manuel Soria, aparecía con gesto serio en un vídeo difundido por La Moncloa el pasado jueves. Se trataba de la primera reacción pública del Gobierno a la amenaza de varias provincias argentinas de cancelar los permisos de explotación mientras otras habían revocado ya las licencias a YPF para operar en sus áreas.

Los medios de comunicación argentinos rumoreaban desde hacía meses sobre la existencia de un proyecto de ley para la expropiación y nacionalización de YPF que finalmente se ha llevado a cabo pese a que el propio Soria, el pasado sábado, aseguraba que "las cosas parece que se encauzan".

En estos días, el Ejecutivo de Mariano Rajoy había recabado el apoyo de la Comisión Europea y de parte de la oposición. "El PSOE siempre ha estado apoyando a las empresas españolas", aseguraba Soraya Rodríguez la semana pasada en declaraciones a RNE. El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha asegurado que si Argentina no se somete al Estado de Derecho, se le podrán exigir "internacionalmente las responsabilidades correspondientes".

Por su parte, Izquierda Unida considera que la expropiación de YPF no es un "ataque a España" pues Repsol es una entidad privada "de distintas nacionalidades" y cree "una vergüenza" que el Gobierno español haya salido en defensa de la compañía petrolera. Según el portavoz económico de Izquierda Plural y diputado por Málaga, Alberto Garzón, "lo que debería hacer el PP, en vez de proteger los intereses de los más ricos es replantearse su política económica y reflexionar acerca de si no es mejor opción de política económica imitar a Argentina y proceder a la recuperación de determinados instrumentos políticos".

Soraya Sáenz de Santamaría, en la rueda de prensa posterior al pasado Consejo de Ministros, se mostró contundente al respecto de la posible nacionalización. "Las medidas no se anuncian, se adoptan, y espero que este Gobierno no tenga que adoptarlas".

Iñigo Méndez de Vigo, secretario de Estado para la UE, advirtió al Gobierno de Kirchner "que romper las reglas del juego tiene un coste. Argentina se va a convertir en un apestado internacional".

José Manuel García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores, advirtió también de que la nacionalización de YPF supondría la ruptura entre ambos países, "y no solo en términos económicos".

La presidenta argentina ha recordado en los últimos meses que Repsol no ha invertido lo suficiente en el país, por lo que, según ella, ha hecho bajar la producción y ha forzado a Argentina a importar petróleo.

Esta ofensiva diplomática no ha recogido los frutos que el Gobierno de Rajoy esperaba, y la anunciada nacionalización se cumple mientras Repsol se desploma en la Bolsa de Nueva York con un -3,82%.