Secretos de despacho

El centro de mando de Piqué

El presidente de Vueling dispone de varios despachos en Barcelona y Madrid, pero su base de operaciones se encuentra en Pangea XXI

Llega andando a su despacho de Pangea XXI en el Ensanche de Barcelona desde su cercano apartamento. En el camino, cuenta Josep Piqué, presidente de Vueling, la gente le reconoce y le da los buenos días. "No me dicen nada, simplemente saludan". Es una rostro muy conocido.

Piqué (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1955) fue ministro desde 1996 a 2002 en los sucesivos Gobiernos de Aznar. Antes había dirigido la empresa química Ercros. Volvió a Cataluña en 2003 como candidato a la Generalitat por el PP. Y acabó dejando la primera línea política en 2007 enfrentado al sector duro de la calle Génova. Aunque no se puede decir que haya parado desde entonces. En un vistazo rápido por sus cargos se comprueba que además de la aerolínea, preside Bodaclick, el Círculo de Economía y es consejero de varias empresas. En total, una docena de cargos. No cree, sin embargo, que tanta ocupación le impida realizar bien su trabajo. "Ahora estoy en una etapa diferente de mi vida, después de los puestos ejecutivos. He estado bajando muchos años a la mina. Mi tarea consiste en aportar mi experiencia acumulada en el sector privado y público. Ya no tengo jefes. Me he ganado organizarme mi tiempo de forma bastante autónoma".

La diversidad de sus cargos y su vida personal provoca que tenga varios despachos (o ninguno como tal). "Aprovecho hasta el avión como oficina", explica. Su vida familiar ahora transcurre en Madrid. "Pero tengo dos hijos que viven en Barcelona a los que vengo a ver todo lo que puedo". Se desplaza a la capital catalana dos o tres días a la semana. "Utilizo los despachos de mis casas en Madrid. Tengo otro en Vueling, en Bodaclick, en Cremades y Calvo Sotelo...", cuenta. Pero su base es el de Pangea XXI.

"Ya no tengo jefes. Vivo una etapa diferente. He estado muchos años bajando a la mina"

En esta consultora, dedicada a la internacionalización de empresas, basa su centro de operaciones. Ahí tiene a su gente de confianza. A la secretaria que le ha acompañado desde 1988 y como socios a sus cercanos Pedro Ferreras y Miquel Nadal, que también le han seguido en numerosos puestos directivos.

Cuando llega al despacho para esta entrevista, Piqué se sienta en su mesa y realmente se pone a revisar documentación y a firmar papeles mientras le hacen fotografías. No hay un minuto que perder. Inmediatamente debe acudir a una comida de trabajo. "Actualmente debo delegar muchas tareas. Lo que busco en un equipo es la confianza y la eficacia".

Una cúpula directiva de Vueling que acaba de abandonarle en parte para sumarse a otros proyectos. "No importa, es la movilidad normal en el sector. Si algo hay en aviación es sobrecapacidad de todo", asegura. Sobre sus objetivos para la aerolínea, afirma: "Queremos tener entre el 35% y el 40% del tráfico del aeropuerto de El Prat". No cree que la nueva compañía de bajo coste Iberia Express les vaya a restar negocio. "Ellos tienen su base en Barajas y para nosotros nunca ha sido nuestra prioridad".

A sus cargos hay que sumar el de consejero de EADS, elegido por el Gobierno de Rajoy para defender los intereses españoles. "Lo de los retornos que consigue España de EADS es un tema recurrente. Pero lo importante es estar presente en un sector estratégico, con un importante componente en defensa". Además, lleva algo más de un año al frente del lobby de opinión Círculo de Economía. "Muchos de los cargos que tengo no son remunerados, como este, que es muy gratificante. Me gusta participar en lo que se denomina como sociedad civil articulada".

Para llevar ese ritmo de actividad reconoce que comienza la jornada a las seis de la mañana. "Me levanto muy temprano porque tengo la necesidad de hacer ejercicio todos los días. Y se puede, solo hay que adelantar una hora el despertador".

Lo que no echa de menos es situarse como ministro de nuevo. "Soy un apasionado de la política y la sigo muy de cerca. Pero no soy un político profesional. Esa etapa se acabó". Aunque sigue opinando en tribunas públicas sobre la situación del país y los recortes que pueden alargar la recesión. "Creo que las reformas son necesarias. Aunque a corto plazo tengan efectos negativos. Es una medicina amarga que debemos tomar".

Los dos mapamundis de Ikea

El exministro se declara "fanático" de la geografía. Por eso en su despacho dispone de un gran mapamundi. Su secretaria le compró dos iguales en una oferta de Ikea. Uno fue al despacho de Pangea y el otro está colgado en su casa de Madrid.

"Para entender el mundo hay que tenerlo en la cabeza. La geografía siempre está y la historia siempre vuelve", dice como máxima mientras se levanta y señala en el mapa Yibuti, en el cuerno de África. "Vengo de asesorar a una constructora que quiere empezar negocios allí. Ver en el mapa dónde está lo simplifica. Es una zona caliente".

El despacho se encuentra en un piso burgués del Eixample. Es amplio, con chimenea y una sala de reuniones adjunta, separada por unas puertas de corredera. No cuenta con demasiados objetos, un avioncito de Vueling, un recuerdo de una conferencia en el Círculo de Economía y bastantes papeles de trabajo, informes y publicaciones en una librería. "Lo más personal lo guardo en mis casas de Madrid y Barcelona". También alegra la estancia otro mapa de África, de su etapa como primer ejecutivo de la empresa constructora Mixta África (participada por el príncipe árabe Al-Waleed), a la que Iñaki Urdangarín asesoró, según se ha publicado. Un tema del que prefiere no hablar.