El porcentaje de aceptación alcanza el 58%, a pocas horas de que hoy venza el plazo

Atenas roza el límite para dar por bueno el canje de deuda con la banca

La banca acepta canjear bonos griegos por importe de 120.000 millones de euros, una suma que aún no llega al mínimo que espera Grecia para dar por buena una reestructuración de su deuda que debe dar luz verde al segundo plan de rescate.

A falta de unas pocas horas para que venza el plazo de aceptación del programa de reestructuración de la deuda griega en manos de los acreedores privados, el mercado era ayer un hervidero de rumores sobre si Grecia conseguirá el grado de aceptación mínimo por el que dar validez definitiva a su plan de rescate. El plazo finaliza hoy a las 20.00 y los anuncios realizados ayer por las entidades sugieren que el 58% de la deuda soberana griega en manos de la banca se acogerá al plan de reestructuración, que supone una quita del 53,5% y un canje para el nominal restante. En definitiva, una pérdida para los acreedores que puede rondar el 75%.

Este grado de aceptación no es todavía el esperado por Grecia para dar por bueno el plan, pieza clave para que se active de forma definitiva el segundo programa de rescate de la Unión Europea, por importe de 130.000 millones de euros y en el que no se ha concretado aún la contribución del FMI. Atenas aspira a una aceptación del 90% de la deuda soberana o al menos del 75%. Además, para que siga adelante el plan es necesario que se obtenga respuesta de al menos la mitad de la deuda a la que se propone el canje y de esta, que exista una respuesta positiva de al menos dos tercios. Con ese grado de aceptación ya bastaría para que se activaran las cláusulas de acción colectiva que ha introducido el gobierno griego en sus bonos y con los que pretende obligar a aceptar el canje también a los acreedores remisos.

Más de treinta bancos y aseguradoras habían dado ayer el sí a la propuesta griega, por un volumen de deuda de más de 120.000 millones de euros, según cálculos de Bloomberg, sobre un total de 206.000 millones de bonos soberanos en manos de la banca. En el listado de bancos aparecen los nombres de Unicredit, Generali y Société Générale, que se suman al grupo de doce entidades que el lunes comunicó su aceptación del canje y entre las que figuran Deutsche Bank, BNP Paribas, Allianz o Axa.

Junto a los grandes bancos europeos, aparecen inevitablemente las entidades griegas y los fondos de pensiones del país. Estos fondos han sumado al programa de canje un volumen de 22.000 millones de euros, en su mayoría gestionados por el Banco Central de Grecia, según informa Reuters. Aun así, la aceptación entre los fondos de pensiones griegos no ha sido unánime y otros han rechazado el canje, por un volumen de deuda que rondaría los 3.400 millones de euros, ante la oposición sindical.

El Instituto Internacional de Finanzas (IIF), el lobby bancario que ha negociado en nombre del sector los términos de la reestructuración de deuda griega, ha confirmado que las entidades a las que representan han aceptado el canje por un importe de 84.000 millones de euros, lo que supone una aceptación por el 40,8%, que fuentes financieras elevan a cerca del 60%. Charles Dallara, director del IIF, señaló ayer que la respuesta de la banca será "un verdadero momento para pasar página y permitir que la economía griega recupere la vitalidad".

La gran duda sigue estando en la respuesta que darán los hedge funds, con deuda griega por un importe estimado en 53.000 millones y especialmente desfavorables a un canje obligatorio, en el que se activaran las denominadas cláusulas de acción colectiva, y a que quedaran sin efecto los CDS o seguros de crédito que cubren por los efectos de un impago en la deuda griega.

Aun así, y con el resultado definitivo todavía en el aire, el mercado sigue desconfiando de la capacidad de Grecia de financiarse por sí misma en 2015, incluso tras el segundo rescate.

La Comisión Europea confía en el éxito de la reestructuración

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, envió ayer una carta al primer ministro griego, Lucas Papademos, para llevar a buen término las acciones previas necesarias para la liberalización del rescate, mientras Bruselas confía en el éxito del canje de bonos en curso, paso necesario para que el Eurogrupo apruebe definitivamente las ayudas.

El rescate está condicionado a la aceptación de la quita griega por parte de los acreedores privados. Una vez conocido el resultado, el Eurogrupo se reunirá para dar o no el visto bueno a la liberalización de fondos.

Grecia también tiene que hacer deberes y en la carta el presidente de la Comisión sugiere a las autoridades griegas ocho áreas prioritarias de trabajo, entre las que destacan desbloquear 650 millones de euros disponibles para apoyar a pymes o redirigir las ayudas europeas a la creación de empleo juvenil.