Marketing y organización de despachos profesionales

Internacionalización de despachos profesionales (I): la oportunidad

Iniciamos una serie de artículos prácticos sobre la internacionalización de los despachos profesionales (abogados, arquitectos, ingenieros, asesores, detectives privados, etc.). Aprovechando nuestra experiencia en internacionalización de despachos desde 2001, queremos aportar ideas para hacer más factible la internacionalización.

En un momento en el que las empresas apuestan cada vez más por internacionalizarse, para diversificar el riesgo y encontrar nuevas oportunidades de negocio, son pocos los despachos que están realmente internacionalizados, si por internacionalización entendemos tener despacho u oficina propia en el extranjero, es decir, ser también un despacho local en el país de destino. Esa falta de despachos de referencia internacionalizados implica que muchos empresarios buscan asesores directamente en el país de destino, lo que puede ser una temeridad, obvia, por ejemplo, en el caso del asesoramiento jurídico o fiscal. Tener corresponsales o aliados en otros países o llevar asuntos o proyectos internacionales de vez en cuando no implica estar realmente internacionalizados.

¿Es oportuno internacionalizarse? Si con ello aportamos valor añadido, diferencial, al mercado y somos capaces de dar a conocer las ventajas de nuestro asesoramiento, para tranquilidad de las empresas, puede ser un proceso adecuado para el despacho.

Por nuestra experiencia, la internacionalización puede ser una opción para casi todo tipo de despachos, con independencia de su tamaño. Para hacerla realidad es más importante el deseo (energía), la imaginación, la coherencia, el coraje y la persistencia que la capacidad de inversión. No obstante, la mayoría de despachos, carentes de espíritu emprendedor, fracasan antes de haberlo intentado. Por miedo, no se atreven a dar el primer paso, aunque lo deseen. El emprendedor, a diferencia de la mayoría de profesionales, se centra más en lo que podrá conseguir que en lo que tendrá que invertir. Es valiente y arriesga de una manera controlada.

¿Cuántos profesionales hay realmente con espíritu emprendedor? La situación económica no es una excusa. Estamos hablando de que su despacho sea capaz de ser una referencia para empresas dinámicas, valientes y con espíritu inversor. Empresas que se lanzan a la conquista de nuevos mercados.

¿Ese tipo de empresas le interesan como clientes? Es probable que sí. En ese caso, le planteamos una pregunta: ¿Su despacho tiene suficiente carácter para ser una referencia para ese tipo de empresas? Síganos.

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