Secretos de despacho

Massumeh, un mundo de caviar y de belleza

Llegó a España hace 20 años y creó un exclusivo salón de estética

Esta es la historia de una mujer que guarda un secreto, o varios, de la antigua Persia. Un halo de misterio envuelve a Massumeh, así es conocida en el mundo empresarial, con el nombre de su exclusiva firma de cosmética. Un mundo de lujo para esta bioquímica de origen iraní, que ha hecho del caviar todo un negocio, avalado por la lista de clientes que han asegurado públicamente ser adictos a sus productos de belleza. Entre ellos, la reina Noor de Jordania, así como una buena parte de las familias reales, como la jordana, a la que pertenece la admirada reina Rania; la de Kuwait o la de Arabia Saudí; la exemperatriz de Irán, Farah Diba; la empresaria española Alicia Koplowitz; Isabel Preysler; actrices como Penélope Cruz, y clientes de la jet set internacional.

Massumeh evita hablar de dos temas: de sus clientes y de edades. "La edad de una persona no es importante, lo importante es que se sienta bien, que sea feliz, y ese es mi cometido, hacer que todo el que viene a mi salón se sienta a gusto", dice en un tono de voz muy dulce.

El exclusivo centro de belleza en el que trabaja y recibe a sus clientes, junto a su hija Nasrin, invita a la calma. Está impregnado de un blanco inmaculado donde prima la estética minimalista. Se formó como bioquímica en Estados Unidos e inauguró su primer centro de estética en Teherán. A España llegó de la mano de las familias reales árabes que veraneaban en Marbella y que le tenían confiado el cuidado de la piel a esta mujer, que si por algo destaca es por su feminidad y delicadeza. "Desde que era pequeña siempre me gustó este mundo; además, en mi país y en los países árabes es habitual, tanto en hombres como en mujeres, hacer semanalmente una limpieza de piel en los tradicionales baños conocidos como hammam".

Entre sus clientes, Isabel Preysler, empresarias como Alicia Koplowitz y 'royals' como Rania de Jordania

Los comienzos no recuerda que fueran difíciles. Todo lo contrario. Abrió un verano y los meses de septiembre y octubre los tenía cubierto. "Abrir un salón de belleza en Madrid resultó fácil porque, además de ser una novedad y ofrecer productos que hasta entonces no se conocían en España, supuso un gran cambio de mentalidad en el cuidado del rostro y del cuerpo". Otra de las claves que recomienda para sacar adelante cualquier otro negocio es favorecer el networking. "Es muy importante mantener y cuidar las relaciones, porque son las personas las que te abren las puertas. Por ejemplo, soy muy amiga de Farah Diba y gracias a ella se me han abierto muchas puertas. Hay que ser generosa con las personas porque es lo más valioso que existe".

Aunque de su discurso se puede deducir que todo en su vida ha transcurrido por un camino de rosas, asegura que encontrar la receta mágica de sus productos le llevó tiempo. Recuperó fórmulas milenarias, realizadas con esencias aromáticas y extractos botánicos de Oriente, perfeccionados y elaborados con avanzada tecnología para potenciar el efecto del extracto de caviar, esencia de perla y proteínas de seda. El caviar de algunos de sus productos procede del mar Caspio, una zona libre de industria y, por tanto, de contaminación, de manera que el producto tiene una gran pureza. Su gama de productos cosméticos, en total 12, son su joya más preciada y están elaborados en unos laboratorios en Suiza. Buena parte de su negocio lo tiene en las ventas externas y hay lista de espera, tanto para adquirir sus productos, que renueva, como toda firma de cosmética, cada dos años, como para recibir uno de sus tratamientos.

En abril, en El Corte Inglés

Tradición e innovación. Massumeh combina recetas antiguas con avanzada tecnología. Pero además hace unos meses que renovó su espacio de trabajo, ubicado en el exclusivo barrio de Chamberí. Habitualmente, Massumeh lleva un atuendo cómodo, que le permite trabajar sobre el cuerpo de su clientela (no acepta más de 14 personas al día). Sin embargo, como su negocio es el mundo de la estética, pide que no se la retrate con el traje de faena.

La sesión de fotos se realiza en distinto día a la entrevista porque quiere cuidar cada detalle de su imagen. "Es nuestra carta de presentación y esto sirve para todas las profesiones. Cuando te cuidas, lo veo por algunos clientes, y ofreces una imagen fresca, enérgica y saludable, te va mejor en el trabajo". Sabe de lo que habla: tiene a alguna actriz o personaje conocido que, una vez sometidos a alguno de sus tratamientos de belleza, que consisten en limpiar, tonificar, masajear o nutrir, han conseguido un contrato de publicidad. A partir del mes de abril, sus productos se venderán en El Corte Inglés.

Le gusta rodearse de objetos bellos, como una cuidada orquídea japonesa de color fucsia que invade su rincón preferido de trabajo: la cabina donde atiende a los clientes. En la entrada, una de sus mejores cartas de presentación: un repertorio de fotografías y de cartas con dedicatorias de clientes y admiradores, entre los que se encuentra la familia real española.