Alemania, reticente

La eurozona revisará en marzo la dotación del fondo de rescate

Los líderes de la eurozona han reafirmado hoy su determinación de revisar hasta finales de mes la dotación de los cortafuegos financieros, en la esperanza de que Alemania esté en unas semanas más dispuesta a reforzar los mecanismos de rescate.

"Los líderes han reafirmado su decisión de revisar si el techo (de la dotación) es adecuado hasta finales de mes y han acordado acelerar el pago de capital" para el mecanismo de rescate permanente, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), señaló el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en la rueda de prensa posterior al primer día de la cumbre europea.

Explicó que esta revisión de la dotación del fondo de rescate temporal, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y del MEDE "puede hacerse por los ministros de Finanzas", que vuelven a reunirse el 12 de marzo en el Eurogrupo.

La eurozona aboga por combinar los fondos que quedan en el mecanismo de rescate temporal, unos 250.000 millones de euros, con el mecanismo permanente (FEEF), de manera que disponga de una capacidad de 750.000 millones, en lugar de solo 500.000 millones.

No obstante, Alemania se resiste y ni siquiera da por supuesto una decisión en marzo, sino solo quiere revisar el techo.

Berlín considera que, desde que se decidió en la cumbre de diciembre revaluar en marzo la dotación de los mecanismos de rescate, el rescate griego iba a estar ya cerrado a estas alturas.

Además alegan que el riesgo de contagio se ha reducido, a la vista de la relajación de las primas de los bonos italianas y españolas y la inyección de capital a tres años por el BCE, y por otro lado temen que aumentar los cortafuegos desincentivaría a los países del sur a acometer las reformas y los recortes necesarios.

"No es el momento" y "el techo es suficiente actualmente", han señalado fuentes gubernamentales todavía en la víspera de la cumbre.

Lo que sí han acordado los líderes de la eurozona, aunque se concretará definitivamente el viernes, es acelerar los pagos de capital para el MEDE.

Inicialmente se iba a hacer en cinco contribuciones anuales del 20 % del monto total que corresponde a cada país, pero ahora se ha decidido hacer dos pagos durante 2012, según Van Rompuy, una propuesta promovida por Alemania.

La ministra austríaca de Finanzas, Maria Fekter, explicó hoy en Bruselas que hay tres opciones sobre la mesa que se están analizando actualmente a nivel técnico.

La primera consiste en permitir que el FEEF, que vencerá en 2013, ejecute hasta el final los programas de asistencia en marcha para Irlanda, Portugal y Grecia mientras se desarrolla en paralelo la estructura del MEDE, que entrará en vigor en julio.

La segunda prevé que el FEEF se integre en el MEDE pero que el dinero que le queda se pierdan, de manera que el techo global de ambos se sitúe en 500.000 millones de euros, como estaba previsto hasta ahora.

La tercera opción, y la que más se está discutiendo, es sumar los fondos que quedan del FEEF a los del MEDE, de forma que la eurozona disponga de una capacidad de intervención de 750.000 millones de euros.

"Actualmente estas tres posibilidades están siendo examinadas a nivel técnico y también se analiza si son realistas, dado que todos los países tienen que ratificar el nuevo tratado del MEDE" que los líderes acordaron en la cumbre de enero, explicó Fekter.

Los ministros de Finanzas del G20, reunidos el pasado fin de semana en Ciudad de México, aplazaron a abril una decisión sobre el aumento de los recursos del Fondo Monetario Internacional a la espera de las decisiones de la eurozona para aumentar sus propios cortafuegos.

Los líderes de la UE instarán en sus conclusiones de la cumbre que termina mañana al G20 a acordar el próximo mes un aumento sustancial de los recursos del FMI para crear un cortafuegos global que pueda ayudar especialmente a la eurozona a evitar contagios de la crisis de la deuda.

En enero, el FMI indicó que necesita ampliar sus recursos en 500.000 millones de dólares adicionales. La eurozona ya ha aportado 150.000 millones de euros y otros países de la UE, como la República Checa, Dinamarca, Polonia y Suecia indicaron su disposición a formar parte del proceso.