COLUMNA

La banca evita un exceso de liquidez

La segunda inyección de liquidez a tres años se ha demostrado incluso más popular que la primera. Los bancos han absorbido 530.000 millones de euros -un 8% más que en diciembre- repartidos entre un 50% más de entidades. Eso significa que se debería haber evitado una sobredosis.

Los riesgos de exagerar la operación eran auténticos. Las operaciones de refinanciación a tres años cuestan un 1%, mucho menos que el porcentaje al que incluso los bancos sólidos pueden pedir prestado en los agitados mercados mayoristas. Cuanto mayor sea la absorción, más bancos tendrán que luchar por dejar el hábito en un plazo de tres años.

Sin embargo, si los bancos hubiesen tomado prestado por debajo de entre 300.000 y 500.000 millones, los mercados hubieran sentido miedo. Ello habría sugerido que los bancos veían demasiado riesgo en el uso de liquidez asistida, o que se estaban quedando sin garantías admitidas para pedir prestado. De todas maneras, hubiera elevado el riesgo de una dolorosa crisis crediticia.

El hecho de que 800 bancos acudieran a la LTRO de ayer, comparada con los 492 de diciembre, es otra buena señal. Sugiere que un gran número de pequeños bancos han ganado acceso a la financiación. El resto del crecimiento neto de la liquidez ha ido probablemente a los grandes bancos de países en dificultades como Italia. Ello apoyará la demanda de deuda soberana.

No obstante, esto recuerda que los bancos europeos han venido tomando más drogas. Encaran tres años en los que la refinanciación será un dolor de cabeza, y si bien la financiación del BCE puede ayudar a persuadir a los bancos para que no retiren los préstamos existentes, está por ver que estimule la concesión de nuevos créditos.

Mientras, el creciente balance del BCE podría convertirse en una fuente de tensión en la eurozona, con los países nórdicos preocupados por su exposición a los países periféricos. La esperanza es que el BCE ha comprado tiempo hasta que la crisis de deuda se resuelva. El peligro es que los riesgos se han transferido al estancado sistema bancario.

Por George Hay / Neil Unmack