VI Congreso Nacional de la Ingeniería Civil

El ingeniero de caminos que exige el siglo XXI

Perfiles más volcados en la gestión, con idiomas y comunicativos

El ingeniero de caminos que exige el siglo XXI
El ingeniero de caminos que exige el siglo XXI

Unos 2.600 ingenieros de obras públicas se encuentran en estos momentos desempleados como consecuencia de la paralización de la inversión en infraestructuras y de la crisis económica. Esta cifra representa un 10% del total de la profesión, compuesta por 26.000 profesionales, según ha informado recientemente el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Formar a cada uno de ellos costó aproximadamente unos 45.000 euros, por lo que si la mayoría optase por marcharse al exterior y no volver, España habría perdido no solo talento, sino también dinero.

Ante esta situación, los expertos se preguntan qué características deben poseer los ingenieros españoles de obras públicas para seguir triunfando como hasta ahora lo hacían en el mundo. Baldomero Navalón Burgos, director del área hidroeléctrica de Iberdrola, ofreció algunas ideas en el VI Congreso Nacional de la Ingeniería Civil. Desde su punto de vista, es necesario modificar la formación. "Existen muchas oportunidades de trabajo en la gestión, aunque no tendremos un buen gestor si antes no ha pasado por la técnica", señaló.

La oportunidad de los másteres

Para el vicerrector de estudios de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Vicent Esteban, se abre una buena oportunidad de adecuar los nuevos másteres a los requisitos que demanda actualmente la sociedad. "Los primeros graduados con el Plan Bolonia no saldrán hasta 2014. Actualmente no están definidos los criterios de calidad que deberán contener estos másteres, de entre 60 y 120 créditos, pero en mi opinión deberían ser las agencias externas como ocurre en otros países o las organizaciones profesionales quienes deberían fijar esos criterios", advirtió.

Luis Berga, presidente de la Comisión Internacional de Grandes Presas, explicó también en dicho congreso que la formación actual de los ingenieros debería fortalecerse con nuevas áreas de estudio. "De los 24 temas que se exige a nivel internacional, en España solo se ofrecen 12 y se quedan sin demasiada profundidad asuntos como la energía, sostenibiliad y cambio climático, entre otros", se quejó.

Además de estos temarios, Berga sostuvo que el ingeniero del siglo XXI debería tener un cambio de actitud y saber generar opinión pública. La mayoría de los ingenieros consultados no ocultan que esta es una de sus asignaturas pendientes. "Es necesario comunicar la bondad de la profesión a la sociedad", avisó Navalón.

También la directora de proyectos de Adif, María Luisa Domínguez, coincidió con él en profundizar en estos aspectos que van más allá de los estudios. "Los ingenieros ya no solo tenemos que tener la formación técnica, sino que además debemos ser capaces de tomar la iniciativa en los proyectos, potenciar el trabajo en equipo y mostrar mayor empatía multicultural". Dotes todas ellas que no están contenidas en la carrera de ingeniería.

Domínguez criticó que muchos jóvenes sigan priorizando, incluso ahora con la crisis, su comodidad frente a los proyectos interesantes y recalcó que "el ingeniero siempre ha estado al pie de la obra".

El dominio de los idiomas se convierte en otro requisito imprescindible para estos profesionales. El director técnico de Ferrovial Agroman, Santiago Pérez-Fadón, incidió en la necesidad de que las universidades españolas cerrasen acuerdos con campus de Estados Unidos y así fomentar que los españoles estuvieran, al menos, un año en un país anglosajón para poder aprender el inglés con soltura. "Es necesario que los nuevos ingenieros sepan negociar un contrato en inglés sin que se les escapen esos pequeños matices", afirmó en su intervención en el congreso.

Pero no es lo único. A los jóvenes se les abre una gran oportunidad para marcharse al exterior de la mano de las empresas españolas, que tienen grandes proyectos internacionales, o hacerlo a través de una compañía extranjera, de la que aprender el know-how. En este sentido, Arcadio Gutiérrez Zapico, de Gas Natural Fenosa, solicitó que se "incrementaran los lazos entre la universidad y la empresa para conseguir ingenieros mejor preparados".