A fondo

Aterriza como puedas en el sector aéreo español

El presidente de Iberia se cargó de razón en un reciente encuentro con periodistas al asegurar que la medida más polémica adoptada por su equipo para adaptar su grupo a la crisis, la creación de Iberia Express, "no la discute nadie; lo que está en cuestión es la forma de crearla". Antonio Vázquez alertaba de las turbulencias que sufre el sector aéreo durante los últimos cuatro años. Los propietarios y directivos de Spanair, Iberia, Air Europa y Air Nostrum logran muy pocas veces el consenso de sus plantillas al implementar estrategias necesarias para adaptarse a los tiempos tormentosos.

La reconversión que se plantea busca amoldarse al menguante poder adquisitivo de los pasajeros, a la escalada del precio del petróleo y a la invasión de las low cost, que han hecho de la eficacia en costes su principal arma de penetración en el mercado español y ya controlan el 60%.

El resultado es un clima de confortación laboral que llena de huelgas los aeropuertos y violenta los derechos de los pasajeros. Un ambiente que, además, pone en jaque a una de las industrias, la del turismo, que tiene capacidad para servir de resorte en la mejora de las expectativas de recuperación económica en España.

Air Nostrum opta por la estrategia del repliegue antes que someterse a la mutilación

Con la perspectiva que da el tiempo podríamos decir que en esta carrera de obstáculos hacia la supervivencia cada compañía ha seguido un camino distinto.

Spanair desorientó su ruta y fue directa al suicido. Air Europa se ha visto abocada a un doloroso proceso de amputación. Iberia quiere salir adelante aplicando la táctica de las murallas chinas. Air Nostrum opta por la estrategia del repliegue antes que someterse a la cirugía de la mutilación.

Spanair

Cuando la compañía que fundaron hace un cuarto de siglo Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz cayó en manos de las instituciones autónomas catalanas en 2009, ya era un herido de muerte. La estrategia de convertir a la operadora en el embrión de una trasnochada aerolínea de bandera catalana convirtió en camino hacia el suicidio lo que hasta ese momento era una enfermedad crónica.

Tras el cese de operaciones del 27 de enero resulta deprimente comprobar lo inútil de la actitud colaboradora de la plantilla, que aceptó ajustes de empleo, rebajas salariales y los traslados de sede que les fueron proponiendo.

Sorprende igualmente la alegría con que las autoridades catalanas se han desprendido de sus obligaciones patrimoniales y laborales en un proyecto al que sus ensoñaciones, lejos de otorgar viabilidad, sirvieron para darle la puntilla.

Air Europa

La aerolínea propiedad de Juan José Hidalgo ha sido durante años un prodigio de adaptación a la realidad cambiante del mercado. La intuición de su fundador le ha permitido encontrar filones allá donde otros solo cosechaban pérdidas. Pero hasta los más hábiles no pueden eludir las dificultades en un contexto de crisis tan pronunciada como los que se viven.

El sindicato de pilotos Sepla en Air Europa inició el 22 de septiembre una huelga indefinida, lunes y jueves, que cumplió 35 jornadas con 1.000 vuelos cancelados y 67 millones de pérdidas hasta su desconvocatoria el 20 de enero. Los tripulantes nunca demostraron la autenticidad de los motivos de su protesta, la externalización de vuelos hacia Orbest, la aerolínea de Orizonia. Hidalgo se negó siempre a la vía del diálogo. El resultado: cinco aviones en tierra y el despido de 260 trabajadores, 46 de ellos pilotos.

Iberia

La antigua compañía de bandera, hoy operadora de IAG, cumplió el pasado lunes su décimo día de huelga de pilotos, a la que se han sumado sindicatos minoritarios de otros colectivos. Hay otras dos jornadas convocadas y, si no lo remedia un milagro, seguirán después muchas más.

La dirección de la empresa nunca ha explicado por qué en diciembre de 2010 dio por hecho un pacto con sus pilotos para crear Iberia Express con el mismo escalafón de tripulantes que la matriz. Tras la fusión con British, en enero de 2011, se desdijo y ahora practica una política de muralla china, para evitar que los costes de Iberia puedan contaminar la operación de la nueva filial de corto y medio radio.

La sección del Sepla en Iberia mostró durante meses una voluntad de negociación que avaló con concesiones auditadas. Hoy, sin embargo, se ha enrocado en un calendario de huelgas de extraña factura cuyo éxito es cada día más dudoso. También debería hacer reflexionar a los pilotos que las principales centrales del resto de la plantilla hayan sido capaces de llegar a un pacto con Iberia.

Air Nostrum

La compañía valenciana anunció el pasado 13 de enero un importante recorte de capacidad en 15 aparatos de su flota actual de 57 aviones, con el abandono de las rutas deficitarias. A la par, ha expresado su firme voluntad de "evitar despidos". Reclama a sus 1.801 trabajadores una "disminución de salario y jornada" con el objetivo de "no perder capital humano, de modo que se puedan recuperar los niveles de actividad actuales de forma paulatina, conforme el mercado y la coyuntura económica lo permitan".

El diálogo y la búsqueda del acuerdo terminan siendo menos gravosos que la confrontación.