Marketing y organización de despachos profesionales

La internacionalización de los despachos profesionales

¿Cuántos despachos españoles de abogados, arquitectos o ingenierías le vienen a la mente como referencia para asesorar o llevar a cabo proyectos en Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Brasil, Rusia, India, China, México, Turquía, Arabia Saudita, etc.? Probablemente ninguno o, en el mejor de los casos, se pueden contar con los dedos de una mano.

Es probable que haya despachos profesionales españoles implantados o llevando a cabo asesoramiento, casos o proyectos internacionales en los mercados más atractivos para nuestras empresas, pero, en general, esos despachos son unos desconocidos. Las empresas con vocación internacional no suelen tener profesionales españoles de referencia para asesorarles en el país de destino, y optan por buscar asesores en el extranjero. Este hábito, en el caso de los despachos de abogados, puede ser una temeridad, pero ocurre y con frecuencia.

Como dijo Baltasar Gracián, "valer y hacerlo saber es valer dos veces". El principal activo para internacionalizar un despacho profesional es la correcta gestión de su marca. La correcta gestión de la marca permite crear demanda en el país de origen y en el de destino.

En una economía global, muchos despachos profesionales son todavía tan locales que circunscriben su mercado a la ciudad en la que se sitúan físicamente, a su comunidad autónoma o en el mejor de los casos al ámbito nacional. Si algunos de sus clientes traspasan fronteras, ¿por qué no les acompañan?

¿La internacionalización es una cuestión de capacidad de inversión? Es una cuestión de carácter. La ambición, la claridad estratégica, la determinación y la coherencia en todo lo que se hace, son factores más importantes que la capacidad de inversión. Lo afirmamos desde nuestra experiencia en internacionalización de despachos profesionales, desde 2001. Una característica clave del emprendedor es que piensa más en lo que va a ganar que en lo que va a perder. El buen emprendedor sabe gestionar sus miedos, el freno oculto, no reconocido, a la internacionalización.

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