Modelos excepcionales

Modernizar automóviles clásicos, un negocio en auge

Conjugar lo retro con la tecnología moderna es un capricho que demandan cada vez más clientes.

El interés por los clásicos crece en todo el mundo y las propias marcas están creando departamentos para aprovechar esta área de negocio. Un buen ejemplo es la división BMW Group Classic, que coordina las actividades del grupo relacionadas con la historia de la compañía y sus tres marcas (BMW, Mini y Rolls-Royce). Está integrado por el museo, la gestión de archivos, el apoyo a los clubes y el BMW Classic Centre, así como la organización de eventos y comunicación específica sobre clásicos. En el taller del Classic Centre pueden dejar cualquier clásico como recién salido de fábrica pero, como su capacidad es limitada y hay mucha demanda, están expandiendo la red de Classic Centre a algunos de sus concesionarios en Alemania.

Sin embargo, un área en el que las marcas no habían entrado hasta ahora es el de la modernización de clásicos. La cuestión de fondo es que los coches de décadas pasadas son muy bonitos, pero también incómodos para usar a diario. Corren y frenan poco. Ya hay muchos especialistas que reconstruyen clásicos usando piezas modernas para mejorar sus prestaciones, aunque a precios al alcance de muy pocos. Es el caso de Eagle en Inglaterra (especialistas en Jaguar), Mechatronik en Alemania (especialistas en Mercedes) o Singer en EE UU (especialistas en Porsche). Esta última fue fundada por Rob Dickinson, quien destaca que "en cada restauración tratamos de encontrar la mezcla justa de carácter y sofisticación mecánica". El Porsche 911 que ilustra esta página parece clásico, pero es un 911 tipo 964 con motor de Porsche 993 preparado por Cosworth, carrocería de fibra de carbono y modificaciones en la suspensión, llantas, frenos, dirección, diseño interior y exterior. Sus tarifas van desde 190.000 dólares hasta más de 300.000, sin contar el coche base.

Un avance decisivo en esta tendencia lo ha dado Chevrolet al ser la primera marca que se involucra directamente, y lo ha hecho a través de su división Chevrolet Performance. Lo cierto es que van a trabajar sobre terreno abonado, porque en EE UU hay una gran tradición en cuanto a la preparación de coches mediante la instalación de motores más grandes y todo tipo de componentes mejorados. El escaparate de este sector que mueve miles de millones dólares es el salón de los preparadores (SEMA) que se celebra cada año en Las Vegas. Fue allí donde presentaron Connect and Cruise, Crate Powertrain Systems (algo así como instala y anda, grupos propulsores de recambio).

La idea es ofrecer a los clientes un paquete que incluye un motor moderno, la caja de cambios y todos los módulos electrónicos de control necesarios para su funcionamiento. Como ejemplo expusieron un Chevelle SS de 1970 que bajo el capó dispone de un nuevo propulsor LSA 6.2 V8 con compresor y 556 CV, combinado con una caja automática, como el que emplean los modernos Cadillac V-Series. También se puede modernizar el chasis con nuevas suspensiones y frenos.

Es importante destacar que los controles están diseñados para ser instalados en vehículos antiguos, lo que facilita enormemente su montaje y favorece una mayor fiabilidad. De hecho, cada Crate Powertrain System está garantizado por 24 meses o 50.000 millas. En palabras de Jim Campbell, vicepresidente de la división, "puedes ahorrar tiempo y dinero comprando el kit completo, eliminando el trabajo que supone buscar motor y transmisión y adaptarlo todo; nuestros ingenieros se encargan". Sus motores cumplen además con las estrictas normas antipolución del estado de California.

Emisiones

Muchos municipios europeos se plantean cerrar el acceso al centro a vehículos viejos o antiguos de elevadas emisiones. Por eso, modernizar sus clásicos podría ser la única solución para algunos usuarios que no quisieran renunciar a conducir libremente sus coches veteranos.

El Mercedes Mechatronik pasa de 200 a 550 CV

Mercedes-Benz es la única compañía automovilística que ha estado siempre en la cumbre (de hecho inventó el automóvil) y, en consecuencia, la marca alemana tiene en el mercado muchos modelos clásicos y muchos seguidores incondicionales.

La firma alemana Mechatronik fue fundada hace 15 años por Frank Rickert, un antiguo ingeniero de AMG, y se dedica a restaurar Mercedes de alto nivel y a modificar clásicos. El mejor ejemplo de su trabajo es el 280 SE 3.5 (W111) de 1969. Este lujoso automóvil llevaba de serie un motor V8 de 200 CV, una potencia muy respetable para la época. Pero tras pasar por las manos de los expertos de Mechatronik, el cupé alemán oculta bajo el capó un moderno V8 AMG de 5.5 litros y 555 CV. Por supuesto, este enorme aumento de potencia va acompañado de modificaciones profundas en el chasis para mejorar la seguridad. Así, además de un cambio moderno, lleva reforzada la carrocería, suspensiones mejoradas con componentes Eibach, frenos ABS o control de tracción.

Cada encargo es a medida y no hay límites en cuanto a equipos de sonido o climatización. Uno de estos modelos completamente restaurado puede alcanzar los 200.000 euros, a los que hay que sumar el precio de la transformación. Todo el proceso es reversible, y se pueden volver a dejar en su estado original.