Muy confidencial

Divide a los sindicatos y vencerás

No resulta extraño, en estos tiempos, que la negociación del nuevo convenio de cajas de ahorro lleve más de un año enquistada. Según los datos recopilados por UGT, solo se han firmado uno de cada cinco convenios previstos para 2011. Tampoco es sorprendente que la patronal de las cajas, Acarl, acuda a la cita proponiendo dos años de congelación salarial, pues esta es la aspiración general que persigue CEOE para los próximos meses. Ahora bien, lo que sí parece chocante es que en la cita clave para desbloquear la negociación, el pacto salte por los aires por la falta de acuerdo... entre los propios sindicatos.

Los representantes de los trabajadores y de las entidades comenzaron a reunirse a comienzos de 2011, apenas unas semanas después de que expirara el último convenio del sector. La negociación de temas menores avanzó sin mayores contratiempos hasta la primavera, cuando se abrió la discusión salarial y se llegó a un callejón sin salida. El verano fue un periodo de calma tensa, trufado de algunos acercamientos y la promesa de buena voluntad tras las vacaciones. No fue así. El inicio del curso escolar trajo nuevos desencuentros entre patronal y sindicatos, quienes terminaron rompiendo relaciones el 7 de octubre.

El nuevo año, sin embargo, ha traído novedades. La negociación del convenio de banca, que se ha ido tratando en paralelo, ha avanzado a velocidad de crucero en los últimos tiempos. El miedo a quedarse sin un acuerdo laboral propio, con pérdida de poder sobre las condiciones de trabajo del sector que implicaría ser regidos por el de banca, ha forzado a directivos y trabajadores de las cajas a reunirse de nuevo. Como se partía de una situación tan tensa, la patronal propuso que se mantuvieran encuentros bilaterales con cada central sindical. Es decir, CC OO, UGT y CSIC-A (sindicato de cajas) se reunirían por separado con la parte empresarial.

Un divide y vencerás que ha parecido funcionarle estupendamente a la patronal. Enzarzadas ya en cierta polémica por la cuota de representatividad que mantienen en las distintas entidades, cada sindicato ha jugado sus cartas en la negociación con Acarl. Como resultado, cuando la mesa de negociación se dispuso ayer a reunirse otra vez con todos los actores a la vez, cada sindicato acudió con su propio plan.

Mientras unos daban ya por cerrado un pacto cocinado en la intimidad, otros se negaban a aceptar unos términos que no habían diseñado. Incapaces de sellar una propuesta conjunta, los representantes de los trabajadores tuvieron que admitir su división y levantarse de la mesa. Las centrales se preparan para consensuar una oferta, pero la unidad sindical ha quedado ya minada, y su fuerza negociadora muy reducida. Después de todo, cuando una parte de los representantes de los trabajadores ya ha aceptado la congelación salarial, ¿cómo convencer a la empresa de que es una petición inasumible?