Se emplazan a una "reflexión"

Rotas las conversaciones entre Grecia y sus principales acreedores

El grupo de entidades financieras acreedoras afirma que las conversaciones con el Gobierno heleno han quedado paralizadas "para reflexionar", después de que estas hayan fracasado. El FMI insta a ambas partes a llegar a un acuerdo.

Crisis en Grecia
Crisis en Grecia

La reunión entre el primer ministro griego, Lukás Papadimos, y el director del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Charles Dallara, terminó hoy sin un acuerdo sobre las condiciones en las que la banca privada accederá a condonar el 50 por ciento de la deuda del país. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instando a ambas partes a que lleguen a un acuerdo "para asegurar la sostenibilidad de su deuda".

Según indicó la agencia Amna, citando fuentes del Gobierno, Atenas y el IIF seguirán la semana que viene una negociación en la que el principal escollo es el interés que tendrán los nuevos bonos que sustituirán a los títulos de deuda en manos de los bancos y aseguradoras que constituyen el núcleo duro de acreedores de Grecia.

Los contactos, que se iniciaron ayer y continuaron hoy, se reanudarán la semana que viene, probablemente al miércoles, pese a que el IIF ya advirtió ayer de que se está acabando el tiempo para llegar a un acuerdo. Aparte del interés que se pagará por los nuevos bonos, la legislación que se aplicará a los títulos, que podría ser la griega, como quiere Atenas, o la británica, como reclaman los acreedores, es otro de los asuntos claves que dificultan un acuerdo.

Según el portavoz del Ejecutivo griego, Pantelis Kapsis, Atenas no ha decidido aún si aprobará una ley que obligue a los acreedores reticentes a aceptar la quita, una opción en caso de que una mayoría del 75 por ciento sí esté de acuerdo con la condonación. Ese paso podría provocar que las agencias de calificación de riesgo declararan a Grecia en quiebra y abriría la puerta a que los tenedores de permutas de incumplimiento crediticio reclamarán el pago de su dinero.

La condonación de parte de la deuda griega es uno de los pilares del programa de rescate anunciado el pasado octubre por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) por valor de 130.000 millones de euros.