Ambas economías salvan el crecimiento en 2011 pero se estancan a final de año

Alemania y Francia coquetean con la recesión

Alemania y Francia, locomotoras de la zona euro, han salvado los muebles en 2011. Sus economías han crecido en el conjunto del año, pero no escapan de la amenaza de recesión afectadas por la crisis deuda soberana entre sus socios y la debilidad global.

Angela Merkel
Angela Merkel

Las dos primeras potencias del euro, Alemania y Francia, han logrado mantener el crecimiento económico en 2011 pese a la difícil coyuntura global. El PIB alemán cerró el ejercicio con un sólido avance del 3%, según datos provisionales de la Oficina Federal de Estadística (Destatis). Tanto la demanda externa, pese a que ha moderado su dinamismo, como la interna, sobre todo la de los hogares, han sustentado el crecimiento, señaló la oficina. En concreto, el sector exterior tuvo una aportación positiva con un incremento de las exportaciones de bienes y servicios del 8,2%. Por su parte, el Banco de Francia anunció una expansión del 1,7%, gracias a la ligera mejora de la industria.

Ambas economías han demostrado su fortaleza en un contexto de crisis de deuda europea y de incertidumbre sobre la evolución del crecimiento mundial. Incluso Alemania ha situado su déficit público en el 1%, respetando así por primera vez en tres años el límite del 3% que establece el pacto de estabilidad, tras incumplirlo en 2010 (4,3%) y 2009 (3,2%). La buena coyuntura nacional contribuyó a una notable reducción de la deuda, ya que el desequilibrio del estado, los estados federados y los municipios se elevó a 26.000 millones de euros frente a los 105.860 millones del año anterior. La primera economía del Viejo Continente da ejemplo de disciplina fiscal tras el nuevo proyecto de refundación europea nacido en la cumbre de diciembre, que pretende garantizar el equilibrio presupuestario imponiendo sanciones a los Estados con déficits excesivos.

Pero los problemas que asolan Europa y el recrudecimiento de la crisis pasan factura y de nuevo hay amenaza de recesión. Tras el frenazo en seco del segundo trimestre y la tímida recuperación en el tercero, la ralentización se ha confirmado en los últimos meses del año con un estancamiento de la economía francesa (crecimiento cero) y una contracción del PIB alemán del 0,25%. De este modo, la locomotora alemana se ha desacelerado siete décimas respecto al crecimiento anual de 2010 (3,7%), aunque crece por segundo año consecutivo tras el fuerte retroceso del 5,1% en 2009. Pero la alegría puede no durar demasiado.

Una encuesta de expertos alemanes estima que la contracción de la economía continúe en los primeros meses de 2012 e incluso se acelere, de manera que Alemania entraría técnicamente en recesión (dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo). El deterioro económico y la crisis de la eurozona alcanzarían de lleno al país germano, aunque los distintos institutos de estudios económicos alemanes prevén que el PIB remontaría después y cerraría el año con crecimiento. Eso sí, un exiguo 0,5%.

Las proyecciones para Francia no son mucho mejores. El gobierno de Nikolas Sarkozy calcula un crecimiento del 1% en 2012, aunque el grueso de los analistas cree que será menor dado el parón de la actividad en el arranque del año. La propia Unión Europea fija en un 0,6% el alza del PIB. El país galo mantiene por el momento la máxima nota creditica triple A, aunque con perspectiva negativa.

La zona euro creció solo un 0,1% en el tercer trimestre

La eurozona se ha desacelerado más de lo esperado en el tercer trimestre del año. El endurecimiento de la crisis y las dudas sobre el futuro del euro han dinamitado el crecimiento entre julio y septiembre. El PIB experimientó un avance de solo el 0,1% respecto al trimestre anterior, una décima menos de los previsto inicialmente, y un 1,2% en tasa interanual, dos décimas por debajo de lo calculado, según los datos definitivos de Eurostat.

La ralentización se ha acelerado tras el aumento del PIB en un 0,2% en el segundo trimestre y en un 0,8% en el primero. En términos interanuales, el crecimiento fue del 1,6% y del 2,5%, respectivamente.

La mitad de los países del euro sufrieron contracción de sus economías durante el tercer trimestre respecto al precedente, debido a la severa crisis de deuda y a la amenaza de quiebra de países como Italia. Los mayores retrocesos los marcaron Irlanda (-1,9%), Chipre (-0,7%), Portugal (-0,6%), Italia, Países Bajos y Eslovenia (los tres -0,2) y Bélgica (-0,1%). Por su parte, España se estancó con crecimiento cero.

De cara al cuarto trimestre se prevé una posible evolución negativa del PIB del bloque del euro, dado el estancamiento de las potencias alemana y francesa.