EDITORIAL

Rajoy cierra más el círculo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, salió ayer del silencio en el que calculadamente habitaba desde su investidura, desde que, poco antes de la Nochebuena, leyera el reparto de responsabilidades entre sus ministros. Tras unas semanas intensas, en las que se han anunciado duras decisiones fiscales y en las que se ultiman otras de naturaleza financiera o laboral no menos vastas y severas, Rajoy ha dado la cara para proporcionar visibilidad a las gestiones gubernamentales que deben recomponer la situación del país, sobre todo a la vista de sus financiadores, los mercados. El nuevo inquilino de La Moncloa cerró más el círculo temporal de su estrategia política y diluyó algunas de las dudas que pendían sobre la ciudadanía, generando certidumbre en un momento en que los agentes económicos lo demandan. No habrá subida del IVA, no se creará un banco malo para resolver la crisis y el plan de saneamiento de bancos y cajas estará listo en cinco semanas. Estos compromisos, ahora de un presidente y no de un candidato, deben ser respetados plenamente y deben ser complementados con una reforma laboral consistente a la que sindicatos y patronal se rinden y una reforma del sector público que no haga inútiles los esfuerzos fiscales de la ciudadanía para cuadrar el déficit.