Muy Confidencial

Los auditores se frotan las manos con la reestructuración en el sector público

El viejo refrán español que dice que nunca llueve a gusto de todos se está cumpliendo a rajatabla estos días en el complejo mundo de la administración. La reestructuración del sector público que acaba de anunciar el Gobierno ha sido acogida de muy mala gana por los sindicatos, que ven en ello una excusa más para destruir empleo público. Sin embargo, está siendo recibida con agrado por buena parte de los profesionales liberales. Sobre todo, en el mundo de la consultoría y auditoría.

Colectivos como el Registro de Economistas Asesores Fiscales ven la ocasión propicia para "colaborar" con la administración, ahora que el nuevo Ejecutivo va a poner en marcha un plan de control del gasto público para reducir el déficit fiscal. Tales profesionales ya han ofrecido sus servicios en privado para realizar auditorías externas entre los miles de entes públicos que conforman la administración. Apuestan por hacerse un hueco al lado de la tradicional actuación de la Intervención General de la Administración del Estado (Igae). Según cuentan desde la administración, fórmulas de colaboración pública-privada de este tipo comenzarán a configurarse y generalizarse en los próximos meses, haciendo buena la máxima de que en toda crisis siempre se generan oportunidades. Al menos para algunos, que son los que las buscan.