El Banco de España ha comenzado a exigir más provisiones por estos activos a varias entidades

Habrá banco malo, pero solo para suelo y con ayudas de Bruselas

El nuevo Gobierno ha recogido las recomendaciones de casi todos los presidentes de las entidades financieras con las que se ha entrevistado. Así, además de acelerar la reestructuración financiera con un nuevo impulso a las fusiones de las cajas más débiles y nuevas recapitalizaciones, aprobará la creación de un banco malo para sanear el balance de las entidades, pero solo para suelo y con la condición de que Bruselas apoye la iniciativa con ayudas.

Si Espana pide capital será por el suelo, no por la deuda
Si Espana pide capital será por el suelo, no por la deuda

Decisiones salomónicas. Esa parece la aptitud del Gobierno ante la búsqueda de soluciones para los problemas del sistema financiero español. El Ejecutivo, junto al Banco de España, tiene ya gran parte del diseño de la hoja de ruta a seguir para acelerar la reestructuración de la banca.

El supervisor, de hecho, ya ha comenzado a pedir a las entidades financieras más provisiones para los activos más ilíquidos, el suelo y en algunas ocasiones para inmuebles adjudicados, como ha pedido la gran banca, sobre todo Santander y BBVA, que coinciden en los planteamientos que han realizado al Gobierno para la reestructuración del sector. Como media, los descuentos que ha pedido que se apliquen sobre el valor contable de los activos inmobiliarios adjudicados serán del 20%, según ha explicado el Banco de España a algunas entidades.

De esta forma pretende que su valor se acerque más a la realidad, sobre todo para el suelo. Varias entidades financieras, de hecho, afirman que el supervisor les ha pedido que provisionen casi el 100% algunos terrenos que tienen en sus carteras, lo que significa que su precios es cero o casi cero.

Un ejemplo son algunos terrenos rústicos en poder de Caja del Mediterráneo (CAM) y situados en Alicante, que han sido provisionados por Banco Sabadell en un 97% sobre su valor contable.

Las entidades financieras tienen ya de media provisionado el 40% del valor del suelo que tienen en su cartera. Los expertos calculan que deberían provisionar el 70% del valor del suelo.

Esta medida complementa la circular 3/2010 del Banco de España por la que la banca debe reconocer un deterioro mínimo del 10%, que asciende al 20% y 30% para los activos inmobiliarios que permanezcan en el balance más de uno o dos años.

A la nueva vuelta de tuerca a las provisiones que ha comenzado a dar el Banco de España para los activos más tóxicos, y que cuenta con el apoyo del Gobierno, se unirá otra vía de saneamiento la creación de un banco malo. Esta iniciativa ha sido solicitada sobre todo por las cajas de ahorros convertidas en bancos, entre las que destaca Bankia. Las entidades podrán así segregar de sus balances los activos más ilíquidos con la creación de un banco malo, en el que solo se incluirá suelo, la principal losa del sector. Será el banco del suelo, como lo ha bautizado el presidente de CECA y de La Caixa, Isidro Fainé, uno de los artífices de este instrumento.

Los inmuebles los venderán las propias entidades, y para los que ya han comenzado a crear unidades específicas para ello.

Esta herramienta se constituirá con el suelo en poder de las entidades financieras, y contará con ayudas públicas de Bruselas en un gran porcentaje, que se articularán a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), de esta forma no computará como déficit público, aunque no se descarta que el Estado participe también en un porcentaje, pero estas ayudas tendrán que ser devueltas. El FMI también podría participar. El FROB, a su vez, emitiría deuda para financiar este instrumento.

Concretar la participación de Bruselas es precisamente el fleco que queda pendiente y la principal condición para que se apruebe definitivamente este proyecto. La idea es que sea un banco sintético, es decir, que aunque las entidades aporten a una sociedad el suelo que tienen en balance serán ellas mismas las que se encarguen de gestionar los activos que aporten.

La valoración de los activos que se aporten se realizará de forma transparente y homogénea, apoyada en precios de mercado. Las minusvalías que se generen correrán a cargo de la entidad propietaria del suelo. Para que sea rentable esta iniciativa se tomará como referencia un amplio espacio de tiempo para realizar las desinversiones, que podrían superar los 20 años, según varios expertos, ya que consideran que se necesitarán varios lustros para dar salida a todo el suelo que hay ahora en el balance de la banca.

La banca cuenta con unos 30.000 millones de euros en suelo adjudicado, cifra que prácticamente no se ha movido en el último año. De hecho, lo que puede ocurrir es que crezca, ya que la banca cuenta aún con una amplia cartera de suelo financiado que también podría incluirse en este banco malo.

Una vez que los bancos se han liberado de sus activos tóxicos podrían conceder más créditos ya que liberarían capital y provisiones.