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El análisis del experto
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El reconocimiento vocal revoluciona la práctica

El impacto de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la práctica jurídica es muy visible durante los últimos tiempos. Hemos pasado de utilizar enormes repertorios de jurisprudencia y toneladas de papel, a tener toda la información jurídica al alcance de la mano y trabajar en una pantalla de ordenador.

A pesar de ello, el gran problema de cualquier despacho continúa siendo plasmar las ideas en papel con celeridad y eficacia. Nadie es capaz de transcribir durante mucho tiempo a la misma velocidad con la que un buen jurista puede concebir y exponer sus ideas. En pleno siglo XXI, 150 años más tarde de su invención, el teclado sigue siendo el gran problema…

Hemos asistido a progresos extraordinarios en el desarrollo de aplicaciones informáticas que reconocen la voz del usuario y transcriben en un documento lo que se dicta con una celeridad y precisión pasmosas. Por muy desarrolladas que tengan algunos sus habilidades mecanográficas, la voz no tiene rival. Asimismo, sustituir el teclado por una transcripción automática conlleva liberar ese escaso tiempo del que disponemos para dedicarlo a actividades de mucho más valor añadido, como investigar, pensar, estudiar, etc., que las máquinas nunca podrán hacer por nosotros, multiplicando exponencialmente la productividad profesional.

Quienes probaron hace años un sistema de reconocimiento de voz básico y de bajo coste, sin terminología jurídica especializada, quizá son escépticos con respecto a las posibilidades de esta tecnología. Sin embargo, la realidad es que los nuevos sistemas reconocen el lenguaje jurídico a la perfección (incluyendo expresiones propias, latinas o en inglés) y formatean automáticamente la transcripción (uso correcto de expresiones con mayúsculas iniciales, acrónimos o siglas, abreviaturas, etc.), gracias a la capacidad de memoria prácticamente ilimitada de un disco duro.

La velocidad con la que se dicta es indiferente, a condición de que se vocalice bien, como cualquier abogado suele o debe hacerlo cuando habla en público. Por tanto, el uso sistemático de una herramienta de este tipo proporciona, además, ventajas similares a la de disponer de un profesor particular de dicción durante varias horas al día.

Estudios objetivos han demostrado que un profesional con varios años de intensa práctica puede llegar a transcribir a razón de unas 40 palabras por minuto y no durante excesivo tiempo seguido. Sin embargo, cualquier persona puede articular entre 160 y 180 palabras por minuto. Dictar a un ordenador (una grabadora digital o un teléfono móvil de tipo smartphone) y transcribirlo automáticamente (simultáneamente o al conectar dicho dispositivo con el ordenador) es, hoy en día, la forma más rápida y eficaz de plasmar las ideas en papel.

¿Cuántos correos electrónicos recibe cada día y cuántos deja en espera? ¿Y si pudiera contestarlos simplemente a viva voz, tras leerlos? ¿Cuántos documentos o formularios rellena diariamente, a paso de caracol, con el teclado? Teniendo en cuenta el notable incremento de productividad que hemos mencionado, con un par de horas diarias ante el ordenador se justifica (y amortiza) con creces el uso de un sistema de reconocimiento vocal profesional.

Cuando contemplaron por primera vez herramientas hoy en día indispensables como el fax, el ordenador, un programa de tratamiento de textos o una base de datos en CD-ROM, muchos pensaron que no eran necesarias para la práctica jurídica. Lo mismo ocurre quizá con las primeras versiones de los programas de reconocimiento vocal. Sin embargo, la gran presión competitiva, exacerbada quizá por las exigencias de la crisis, hará cambiar de opinión a la mayoría de los profesionales.

Creo firmemente que el reconocimiento de voz, y en particular su aplicación en profesiones como la nuestra, va a ser sin lugar a dudas uno de los grandes "saltos cualitativos" en el uso del ordenador en los próximos años, por no decir, meses. No pierda de vista la sorprendente evolución de esta tecnología, que empieza incluso a invadir los teléfonos móviles, y el gran impacto que la misma va a tener en la práctica profesional, porque estamos pasando rápidamente del mito a la realidad en este ámbito.

Jesús María Boccio. Jurista y asesor en Nuevas Tecnologías de la Información de Wolters Kluwer

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