Para devolver la confianza en la Justicia

La renovación del Tribunal Constitucional estará lista en tres meses

Una de las prioridades que anunció ayer Mariano Rajoy en su discurso será la renovación del Tribunal Constitucional. Lo hará para devolver a los ciudadanos españoles la confianza en la justicia y, de este modo, propiciar el respeto a su independencia e imparcialidad, "tanto en lo que afecta al órgano de gobierno de los jueces como al Tribunal Constitucional", precisó.

Por eso mismo, anunció "abordar de manera inmediata" el diálogo con la oposición para renovar el alto tribunal, pero también otras instituciones, como la del Defensor del Pueblo, presidido en funciones por María Luisa Cava de Llano, que fue propuesta por el Partido Popular, además del Tribunal de Cuentas y el Consejo de Radio Televisión Española.

Su objetivo es que el Constitucional y estos organismos cuenten en tres meses con una renovación completa de su composición. Pero, también, Mariano Rajoy se mostró a favor de reformar "el recurso de amparo y el recurso previo de inconstitucional, así como dar mayor garantía de independencia en los nombramientos de sus miembros".

Los jueces decanos de 43 ciudades españolas, reunidos en las XXI Jornadas Nacionales de Jueces Decanos celebradas en Vitoria, reclamaron la despolitización de los órganos de gobierno de la justicia, especialmente en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). "La tendencia expansiva e invasiva del poder político no cesa y está causando un enorme daño a la carrera judicial, ajena por completo a esta situación, que los jueces deseamos que cambie radicalmente", expresaron.

Estos apuestan por reformar el sistema de elección de los presidentes de tribunales superiores de justicia, audiencias provinciales y Audiencia Nacional para que sean votados por los propios jueces.

Amaiur

El Tribunal Constitucional se encontrará con un nuevo caso delicado de resolver después de que Amaiur decidiera ayer recurrir en amparo ante este alto tribunal la decisión de la Mesa del Congreso de rechazar un grupo parlamentario para la formación.