"Habrá consecuencias automáticas" para los que superen el 3% de déficit presupuestario

El déficit estructural no podrá superar el 0,5%

El comunicado conjunto de los jefes de Estado de la zona euro consagra la prohibición de que los países no puedan traspasar el umbral del 0,5% de déficit estructural y advierte que habrá "consecuencias automáticas parta aquellos que superen el 3% de déficit presupuestario. Los líderes apoyan introducir la regla de oro sobre equilibrio presupuestario en las constituciones y crear un mecanismo de corrección automática para casos de desviación.

La primera parte de la cumbre de jefes de Estado de la zona euro se ha cerrado con mal sabor de boca. Sin embargo, algunas cuestiones sí han quedado acordadas para los 23 países que han suscrito el comunicado conjunto: los 17 países del euro y otros seis no miembros (Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía).

En primer lugar, alcanzaron un pacto que consagra la necesidad de que los déficits no superen el 0,5%. Aquellos países en estea situación deberán remitir a la Comisión y al Consejo Europeo un programa detallado con reformas estructurales que permitan una corrección "duradera y efectiva". Además, se prevén "consecuencias automáticas", "pasos y sanciones" cuando un país traspase el umbral del 3% de déficit, a no ser que se oponga una mayoría cualificada de los Estados miembros. Además, los países cuya deuda supere el 60% del déficit deberán comprometerse a cumplir la regla del 1/20 (es decir, reducir esta cantidad en un 5% cada año durante un periodo de tres), una regla que resultará particularmente gravosa para países muy endeudados como Italia.

En el comunicado conjunto, evidentemente, tampoco faltan las buenas palabras acerca de la necesidad de ir avanzando hacia una política económica común para asegurarse de que todas las "grandes reformas de la política económica que planeen países de la zona euro se discutirán y coordinarán en la zona euro". Habrá cumbres de jefes de Estado de la zona euro al menos dos veces al año.

Respecto de el polémico punto de la participación del sector privado, los jefes de Estado de la zona euro se adherirán "estrictamente" a los principios y prácticas del FMI. Es decir, se abandona de forma "clara y definitiva" la participación privada en las eventuales reestructuraciones de la deuda soberana y afirman que el caso griego fue "único y excepcional".