La refundación de la zona euro

Berlín endurece su posición y París insiste en reforzar el fondo de rescate

Berlín y París reconocieron ayer serias discrepancias sobre cómo zanjar la crisis de la deuda en la zona euro. Francia insiste en transformar el fondo de rescate en un instrumento de intervención a través del BCE. Pero Alemania advirtió que solo acepta un endurecimiento del control presupuestario y no teme el fracaso de la cumbre que entre hoy y mañana debía frenar el alza de las primas de riesgo.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel

El consenso franco-alemán anunciado el lunes en París apenas ha durado 72 horas y ni siquiera la presencia por cuarta vez en Europa en solo cuatro meses del secretario del Tesoro, Tim Geithner, ha servido para conciliar el enfrentamiento entre los dos principales socios del euro. La principal discrepancia entre Berlín y París vuelve a ser en relación con el fondo de rescate de la zona euro y el papel del BCE.

Francia ha vuelto a la carga con su propuesta para transformar en una entidad financiera el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate permanente que debe entrar en funcionamiento en 2012 o 2013. El nuevo estatus permitiría al MEDE acceder a las líneas de liquidez del BCE, lo que convertiría en prácticamente ilimitada su capacidad de intervención. La propuesta ha sido recogida en el informe previo a la cumbre elaborado por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, a pesar de la conocida oposición de Alemania. Fuentes diplomáticas alemanas en Bruselas rechazaron prácticamente todo el contenido de ese documento y desde Berlín se advirtió por primera vez sobre un posible fracaso de la cumbre.

"Hoy miércoles por ayer soy más pesimista sobre la posibilidad de un acuerdo", señaló un portavoz del Gobierno alemán. Y la misma fuente atribuyó su pesimismo al hecho de que "muchos protagonistas todavía no han entendido cuan seria es la situación".

Berlín tampoco parece dispuesto a ampliar los recurso del MEDE (dotado con 500.000 millones), ni siquiera mediante la suma de los recursos del fondo actual (la FEEF o Facilidad Europea de Estabilidad Financiera), dotado con 440.000 millones y del que quedarán (tras el segundo rescate de Grecia) 250.000 millones. "No parece que la posibilidad de sumar ambos fondos cuente por ahora con el consenso necesario", reconocieron ayer fuentes del Consejo Europeo.

A pesar del encono entre Berlín y París a 24 horas de una cumbre en la que, según muchos analistas, se juega el futuro del euro, Bruselas intentó ayer minimizar las diferencias. "Cada país adopta una posición extrema para sentarse a la mesa de negociación con ventaja", señalaba una veterana fuente del Consejo Europeo. "Pero el viernes por la noche o en la madrugada del sábado habrá un acuerdo próximo a lo planeado por Van Rompuy".

La propuesta del presidente del Consejo pasa por una reforma urgente del Tratado de la UE para establecer la obligación de adoptar la llamada regla de oro de equilibrio presupuestario a nivel constitucional, un mecanismo automático de corrección presupuestaria y un control centralizado de las emisiones de deuda nacional. En una segunda fase, Van Rompuy plantea una reforma más profunda del Tratado para acelerar el sistema de sanciones contra los países en déficit excesivo y autorizar a la Comisión a corregir los presupuestos de un país indisciplinado.

Alemania, sin embargo, exigió ayer una reforma profunda y de una sola vez. Berlín descarta, además, que el endurecimiento pueda desembocar en una emisión conjunta de deuda pública, tal y como plantea Van Rompuy.

Bronca con Londres

A las diferencias entre Berlín y París se suma la previsible bronca con Reino Unido, cuyo primer ministro, David Cameron, condicionó ayer cualquier acuerdo en la cumbre a la concesión de garantías sobre el funcionamiento de la City. "Nuestros colegas de la UE deben saber que no aceptaremos ningún cambio de Tratado si no protege nuestros intereses", señaló Cameron en una tribuna publicada en The Times. El líder conservador, uno de los pocos que no pertenece al Partido Popular Europeo y por tanto no estará hoy en la cita de esa formación en Marsella, reconoce que la zona euro podría decidir avanzar en solitario con un Tratado entre sus 17 miembros. Pero advierte que, en ese caso, Londres podría bloquear el uso de las instituciones comunitarias como la Comisión o el Tribunal de Justicia "que pertenecen a todos los Estados de la UE".

La tensión también fue ayer en aumento tras conocerse las propuestas concretas de Merkel y Sarkozy pactadas el pasado lunes y que han trasladado por carta a Van Rompuy. Entre ellas figura la de armonizar en la zona euro la base imponible del impuesto de sociedades, un tabú en países pequeños como Irlanda que intentan atraer algo de inversión con ventajosas condiciones fiscales.

El eje germano-francés también pretende revisar las normas de funcionamiento del fondo de rescate, para suprimir la unanimidad en las decisiones más cruciales. Berlín y París proponen una "supermayoría" del 85% de los votos (calculados en base al capital de cada país en el BCE), una práctica habitual en el FMI. El umbral solo dejaría a Berlín, París y Roma con la capacidad de veto.

La agenda de dos jornadas de vértigo

Cumbre de los populares

El próximo presidente español, Mariano Rajoy, asiste hoy al Congreso del Partido Popular Europeo (PPE) en Marsella. Rajoy aprovechará esta cita para reunirse con los principales líderes europeos. El primer encuentro será con el presidente de la CE, José Manuel Durão Barroso, y, a continuación, se verá con el primer ministro polaco, Donald Tusk. En torno a las 14.00 horas se entrevistará con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y unos tres cuartos de hora más tarde con la canciller alemana Angela Merkel. En estas reuniones, Rajoy pretende exponer su compromiso para controlar el déficit, una postura que ayer ya trasladó al secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner. A partir de las 15.30, Mariano Rajoy intervendrá en la segunda sesión plenaria del XX Congreso del PPE.

BCE

El Banco Central Europeo (BCE) se reúne hoy y el mercado espera que su gobernador, Mario Draghi, no defraude en su segunda aparición tras la reunión de su consejo. Se prevé otro movimiento a la baja de los tipos de interés, de un cuarto de punto, hasta el 1%, y que anuncie nuevas medidas para mejorar el acceso a la liquidez de la banca. Podría ampliar la duración de los préstamos de uno a dos años y ampliar los colaterales (garantías) que exige a cambio.

Autoridad Bancaria Europea

La ABE publicará entre las 18.00 y las 18.30 horas las definitivas necesidades de capital de las entidades europeas consideradas sistémicas. En sus primeras estimaciones del pasado octubre, estas ascendían a 106.000 millones de euros.

Cumbre europea

18.45-19.15 horas. Está prevista la llegada de los miembros del Consejo Europeo a Bruselas.

19.30-22.30 horas. Los miembros del Consejo Europeo se reúnen en una cena informal y posteriormente habrá una rueda de prensa del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y del presidente de la Comisión Europea.

Mañana, la sesión arrancará a las 9.30 con la ceremonia de la firma de adhesión al Tratado de Croacia. Tras tomarse la foto de familia a las 10.30, las sesiones de trabajo comenzarán a las 11.00 horas siendo interrumpidas por un almuerzo de trabajo entre las 13.30 y las 15.00 horas. Al concluir se reanudarán las sesiones de trabajo. Está previsto que, al término del encuentro, Durão Barroso y Van Rompuy den una rueda de prensa en la que explicarán los acuerdos de la cumbre.