Van Rompuy propone un control centralizado de la deuda pública en la zona euro

EE UU y S&P redoblan la presión sobre Berlín y París para que zanjen la crisis

El secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, inició ayer una gira por las principales capitales europeas para redoblar la presión con vistas a una solución definitiva de la crisis de la deuda en la cumbre de la UE de esta semana. La gira coincidió con una amenaza de S&P de rebaja del rating de toda la zona euro y que los líderes europeos han criticado como una intromisión política.

EE UU y S&P redoblan la presión sobre Berlín y París para que zanjen la crisis
EE UU y S&P redoblan la presión sobre Berlín y París para que zanjen la crisis

Los ojos del mundo entero están pendientes de Europa", señaló Geithner tras reunirse en Berlín con el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Geithner, que también visitó ayer el BCE y hoy continuará su gira con escalas en París y Marsella (donde se reúne el Partido Popular Europeo), se dijo "animado por la evolución de las últimas semanas", en lo que parece un respaldo al acuerdo franco-alemán para reformar el Tratado de la UE, endurecer el control presupuestario y suprimir la posibilidad de quitas en la deuda pública europea.

"Los preparativos para la cumbre europea del 8 y 9 de diciembre están muy avanzados y todos los participantes son conscientes de su responsabilidad", tranquilizó Schäuble.

La sensación de premura fue alimentada también por la andanada preventiva de Standard & Poor's (S&P). La agencia de calificación estadounidense anunció pocas horas antes del inicio del viaje del Secretario del Tesoro la revisión de la calidad crediticia de 15 de los 17 países del euro (todos salvo Grecia y Chipre) y confirmó que una rebaja de la nota conllevaría también la degradación del fondo de rescate creado por el club de la moneda única.

La sincronización entre la agencia y el Tesoro levantó suspicacias en las instituciones europeas, que acusaron a S&P de prestar más atención a su agenda política que a los intereses de los inversores. "El calendario y el ámbito del aviso tiene un contexto claramente político", señaló Ewald Nowotny, gobernador del Banco de Austria y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo. "La agencia ha entrado en el terreno político", añadió. El gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, fue más lejos aún y se preguntó "si las agencias no están alimentando la crisis actual al igual que hicieron con la de 2008".

Pero la propia agencia no ocultó el objetivo político de su embestida. "Pensamos que la próxima cumbre europea es una oportunidad para que los políticos rompan el patrón de lo que consideramos ha sido una reacción defensiva y poco consistente hasta el momento", reconoció S&P en su análisis.

Emisiones con preaviso

La presión internacional coincidió con la conclusión del informe previo a la cumbre de Bruselas elaborado por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. El documento plantea dos vías para la revisión del Tratado de la UE. La primera, muy rápida porque no requeriría ratificación parlamentaria, incorpora la obligación de adoptar una regla de oro de equilibrio presupuestario en la Constitución de cada país y un mecanismo complementario que permita corregir de manera automática cualquier desviación presupuestaria. Esa opción incluiría un control centralizado y a priori de todas las emisiones de deuda pública, para vigilar su evolución y montante.

La segunda vía, que podría ser en paralelo o a continuación, introduciría sanciones automáticas en el Pacto de Estabilidad y autorizaría a las instituciones europeas a revisar y corregir los presupuestos de países con déficit excesivo. Esta vía, en línea con lo pactado el lunes por París y Berlín, requiere ratificación en los parlamentos nacionales.

El texto de Van Rompuy también aborda, sin mencionarlos, los eurobonos. Pero "como una posibilidad que podría abrirse a largo plazo".

Hacia un fondo de rescate más poderoso

Los países miembros de la UE comenzaron ayer una intensa negociación para reforzar drásticamente el fondo de rescate. Según publicó anoche la edición digital de Financial Times, los negociadores están considerando la posibilidad de que el fondo ya existente, valorado en 440.000 millones de euros, continúe en funcionamiento una vez que, a mediados de 2012, entre en vigor el nuevo fondo de 500.000 millones. En la práctica, supondría duplicar el poder de contención de la barrera frente al mercado.

Las Bolsas de Wall Street reaccionaron a la noticia con un fuerte tirón alcista poco antes del cierre de ayer. Siempre según FT, los negociadores estarían buscando además lograr una mayor implicación del Fondo Monetario Internacional en el reforzado sistema de rescate.

Por otra parte, el futuro fondo de rescate (Mecanismo Europeo de Estabilidad o MEDE), que sustituirá o se sumará al FEEF previsiblemente en 2012, podría contribuir directamente a la recapitalización del sector financiero y convertirse incluso en una entidad con acceso a liquidez del BCE, según la propuesta que Herman Van Rompuy entregará en la cumbre del jueves y viernes. El presidente del Consejo Europeo intenta evitar que el MEDE fracase aun antes de entrar en funcionamiento. La primera reforma, según el informe de Van Rompuy, debe ser la supresión de cualquier referencia a la participación del sector privado en futuros rescates. El presidente también propone suprimir el techo de recursos del MEDE, fijado ahora en 500.000 millones de euros.