COLUMNA

Empezar a rodar

Dan Akerson tuvo un buen comienzo al mando de General Motors (GM). Pero aún tiene trabajo por delante para convencer a los accionistas de que es capaz de lograr el cambio integral llevado a cabo en la Ford de Alan Mulally.

Comencemos con el rendimiento. A pesar de estar más endeudado que sus rivales, Ford logró mejor margen antes de impuestos. Y como resultado, cotiza con un plus sobre su mayor rival de Motown. Aprovechar algo de la habilidad de Mulally podría ayudar a Akerson. La bancarrota le ha regalado un balance mejor y ya ha dado algunos pasos importantes. La vieja arrogancia de GM no ha caído al admitir que la reestructuración operativa está aún en sus primeras etapas.

Pero los inversores necesitan más sustancia. Arreglar Opel, filial europea de GM, encabeza la lista. La crisis financiera en el continente ha abierto un paréntesis para los mayores fabricantes de coches. Pero tomar decisiones eficaces en tiempos difíciles es la marca de un buen líder. Puede haber cierta tolerancia por las circunstancias que van más allá del control de Akerson, pero como estima Morgan Stanley, las pérdidas continuas de Opel suponen 7.600 millones de dólares.

Akerson debe demostrar también que esa pesada GM está realmente muerta y enterrada. Su negocio de EE UU es rentable y las ventas calientan motores. Pero las marcas de GM parecen aún cargadas de burocracia y excesiva dependencia unas de otras. Demoler esos muros para crear plataformas globales de producción, como ha hecho Ford, reduciría costes y, probablemente, la velocidad de desarrollo de nuevos productos. Lo que es incluso más importante si las recientes alzas de ventas se someten a un mercado que mejora cuando los fabricantes, por lo general, regresan a los incentivos. Un escenario así podría perjudicar a todos, mas siendo el rezagado, GM corre el riesgo de pasarlo peor. Mulally necesitó tres años para probar su valía. El escaso crecimiento puede dar algo más de tiempo a Akerson. Aun así, se necesitará algún progreso sólido en los próximos 12 meses para que los inversores sigan en el camino.