El filo entre la refundación de Europa y la quiebra del euro

No va más. La tercera cumbre de jefes de Estado y de Gobierno debería ser la vencida. La dramática situación de los mercados de deuda, que amenaza la solvencia de Italia y España y pone ya en el punto de mira a Francia o Bélgica, llevará a los líderes a la acción. Esa es, al menos, la expectativa mayoritaria de los inversores, que en la última semana han elevado el Ibex un 10% y han rebajado en 100 puntos la prima de riesgo de España (en otros países las evoluciones han sido análogas).

La responsabilidad de este vuelco de última hora corresponde a los líderes de Francia y Alemania, que han enviado mensajes sobre la urgencia de avanzar en la unión fiscal y la posibilidad de una mayor implicación del BCE en la crisis de deuda, vía compra masiva a la manera británica o estadounidense. Precisamente, Nicolas Sarkozy y Angela Merkel se encontrarán el lunes para concretar los planes que, casi como un trágala, presentarán en el Consejo Europeo de Bruselas, a celebrar el viernes. Entonces se comprobará si, como pomposamente anunció el presidente francés el jueves pasado, se inicia "la refundación de Europa", o si, por el contrario, un nuevo fiasco anticipa la quiebra definitiva del euro. Esta vez a los mercados no les bastarán los anuncios vagos: si no hay acuerdos concretos verificables en el corto plazo, la jauría abatirá a su presa.

En el plano estrictamente interno, el futuro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, protagonizará su segunda gran jornada desde las elecciones del 20-N. Después de exigir la semana pasada una reforma laboral inmediata a los agentes sociales, el próximo miércoles se encontrará con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner. En esa reunión, Rajoy avanzará al responsable económico estadounidense los planes de ajuste que todavía no ha desvelado a la ciudadanía española.

El encuentro no deja de tener su componente simbólico: hace un año y medio, las presiones telefónicas del Gobierno de Obama inclinaron al presidente del Gobierno en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, a dar un giro radical a su política económica por la vía del ajuste y separarse definitivamente de su electorado. Ahí se fundamentó la apabullante victoria electoral de Rajoy, al que ahora le toca dar cuenta de sus planes a EE UU.