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El Tesoro alemán fracasa la subasta de bonos a diez años

El lastre de ofrecer poca rentabilidad

El fracaso de la subasta en Alemania pone en evidencia el desinterés de los inversores por comprar deuda germana. Sin embargo, en España las elevadas rentabilidades llevan a muchos a decantarse por la adquisición de deuda a corto plazo frente a los productos bancarios.

Convertirse en valor refugio en momentos de crisis tiene numerosas ventajas, pero también inconvenientes. Eso es lo que le ha pasado hoy a Alemania que ha acudido al mercado para colocar bonos a diez años. Sin embargo, los resultados conseguidos están lejos de las expectativas marcadas. El Tesoro germano solo ha conseguido vender 3.889 millones, frente a los 6.000 previstos. La razón fundamental se debe a que la entrada de inversores en el bund alemán está llevando a los tipos a registrar constantes caídas. Prueba de ello es que el rendimiento medio hoy ha sido inferior al 2%.

Esta situación contrasta con la vivida en España. Mientras que en Alemania invertir en deuda es cada vez menos atractivo, en nuestro país las altas rentabilidades exigidas han comenzado a competir con los productos que ofrecen las entidades.

La semana pasada las alertas se dispararon cuando en la subasta de bonos a diez años los inversores apretaron las tuercas a España y elevaron el tipo hasta el 7% a cambio de colocar los 4.000 millones. El rendimiento exigido era el más alto desde 1997 y superaba la rentabilidad del bono en el mercado primario. Tras la confusión que reinó en el parqué, los miedos se aplacaron después de conocer que el motivo que justifica un interés tal alto obedecía a cuestiones técnicas.

Las preocupaciones por el incremento de la prima de riesgo llevaron a la ministra de Economía a salir al paso y anunciar que nuestro país no tenía problema alguno para financiarse y todo ello a pesar de las tensiones que atraviesa la prima de riesgo. El diferencial se encuentra por encima del temido punto de no retorno y tras tocar los 500 puntos básicos la semana pasado ahora permanece en el nivel de los 460.

Ayer el Tesoro se sometió a una nueva prueba de fuego, esta vez para vender letras a tres y seis meses. Aunque era de esperar una nueva subida de los tipos, en la línea con la corriente de las últimas sesiones, a muchos sorprendió las elevadas rentabilidades exigidas, superiores incluso a las de Grecia y Portugal.

Después de elevar el interés hasta el 5% la deuda española ha entrado en fuerte competencia con depósitos y pagarés justo en un momento en el que la banca ofrece numerosas opciones para captar clientes.

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