Para tranquilizar mercado

Hungría inicia las negociaciones con el FMI sobre un nuevo préstamo

El Ministerio de Economía de Hungría ha informado del inicio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr un nuevo préstamo que tranquilice a los mercados.

En un comunicado se indicó que la crisis de la eurozona dificulta la financiación de Hungría de los mercados, por lo que se han iniciado negociaciones con el FMI, cuya delegación se encuentra en el país.

Se trata "de un acuerdo de nuevo tipo ya que no se trata de un préstamo, sino de un seguro, con el que incrementamos la seguridad de las inversiones en Hungría", señaló el ministerio, que no especificó los detalles de este acuerdo, mientras la prensa económica local habla de un crédito "stand-by" (de disposición inmediata).

Después del anuncio de inicio de negociaciones el forinto registró un alza que le llevó hasta las 308 unidades por un euro, desde las 312 registrada poco antes, mientras que la Bolsa de Budapest subió un 3 %.

El paso del Gobierno, que hasta ahora descartaba todo tipo de negociación con el FMI, fue necesario para tranquilizar a los mercados, ya que las grandes agencias de calificación situaron la deuda húngara a largo plazo a solo un peldaño del "bono basura".

La deuda pública de Hungría, pese a los esfuerzos del Gobierno por reducirla, se sitúa actualmente en el 82 % del PIB, debido a la caída del valor del forinto de los últimos meses.

Hungría, uno de los países más afectados por la crisis financiera y económica mundial, recibió en octubre de 2008, todavía bajo el anterior gabinete socialdemócrata, un crédito de unos 20.000 millones de euros del FMI y de la Unión Europea para evitar el colapso.

Después de las elecciones generales de 2010, el nuevo Gobierno del partido conservador Fidesz anunció que renegociaría las condiciones sobre el pago de su elevada deuda con los organismos internacionales.

En julio del mismo año Budapest suspendió las negociaciones con el FMI, debido a las medidas de ajuste que la organización pedía al Gobierno de Viktor Orbán y que éste se negó a aplicar.