El Gobierno rebaja al 0,8% el crecimiento previsto de este año

La aportación del sector exterior mengua y estanca la economía

La economía española se paralizó entre junio y septiembre. La variación intertrimestral del PIB, un 0%, refleja que el parón de la actividad de los socios europeos repercutió negativamente en el sector exportador, el único que permitía avances positivos del PIB. Además, en tasa intertrimestral, el consumo de los hogares también se contrajo ante la evidencia de que las cosas van a peor.

La economía española, tras el crac inmobiliario y el incremento exponencial del paro, fió todo su crecimiento a las exportaciones de bienes y servicios, el único sector que sostenía la actividad y evitaba la recesión. La recuperación que hasta el verano parecía asentarse en los países de la zona euro ha dejado paso a un nuevo periodo de incertidumbre en que los analistas y el BCE no descartan una recesión. Es decir, el único clavo al que se agarraba la economía española pierde peso.

En cualquier caso, los datos del INE publicados ayer -que reflejan una avance del PIB interanual del 0,8% y un estancamiento en tasa intertrimestral- constatan que "el sector exportador continúa siendo el principal motor del crecimiento". Sin embargo, la demanda exterior redujo en el tercer trimestre su aportación al PIB cinco décimas. Pasó del 2,5% al 2%.

Los peores datos del sector exterior se paliaron en parte por el consumo interno, cuya aportación negativa al crecimiento fue de 1,2 puntos frente a los 1,5 puntos del trimestre precedente. En cualquier caso, la conclusión global solo puede ser negativa. De hecho, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, reconoció ayer de forma explícita por primera vez lo que los analistas llevaban años advirtiendo. A saber, que las previsiones del Ejecutivo no se cumplirán y la economía no crecerá este año al 1,3% estimado. Campa vaticinó que el PIB cerrará el ejercicio con un avance del 0,8%.

Los datos intertrimestrales de evolución de la economía apuntan que, pese a la rebaja en las previsiones, el Gobierno podría pecar nuevamente de optimista. Por ejemplo, el consumo de los hogares cayó un 0,3% entre junio y septiembre. La industria también reflejó tasas negativas. La formación bruta de capital cayó un 0,6% a pesar del incremento del 2,6% registrada en las inversiones en bienes de equipo.

Por otro lado, la delicada situación de las finanzas públicas no ofrece margen para que el gasto público supla la atonía de la inversión privada. El consumo de la Administración cayó un 2,3% en el tercer trimestre respecto al mismo periodo del año anterior. No hay precedentes de un descenso tan acusado. En cualquier caso, los compromisos con Bruselas exigen mantener la tendencia de reducción del gasto público.

Además, los datos del INE también reflejan los malos resultados del mercado laboral. El empleo, medido en términos de puestos de trabajo equivalente a tiempo completo, cayó un 1,9%. En cifras absolutas supone una reducción neta de más de 326.000 puestos de trabajo. Campa reconoció que la reforma laboral no está dando los resultados esperados. La remuneración agregada de los asalariados desciende un 1,2% mientras que el coste salarial por trabajador se incrementa un 0,6%, un nivel inferior a la inflación. El descenso de los salarios unido al incremento interanual del gasto de las familias refleja que los españoles recurren al ahorro para mantener su patrón de consumo.

En cualquier caso, las cifras reflejan una pérdida de poder adquisitivo. De hecho, el coste laboral unitario registra una tasa negativa del 2,1% y se sitúa más de tres puntos y medio por debajo del deflactor implícito del PIB.

Ficciones de la contabilidad nacional

La contabilidad nacional elaborada por el INE asegura que España esquiva la recesión, de momento, con un crecimiento, atención, del 0,00865389477% en el tercer trimestre sobre el segundo. Hemos producido los españoles, por tanto, unos 20 millones de euros. Ulteriores revisiones de las cuentas podrían cambiar de signo al 0,0 y meter la actividad en descenso, pero eso no ocurrirá hasta próximos trimestres.

Sin embargo, ciertas evoluciones son poco coherentes con algunas de sus propias consecuencias. Los datos que había adelantado tanto la EPA como el registro de afiliados cotizantes de la Seguridad Social, con descensos en la ocupación interanual del 1,7%, habían prevenido sobre la posibilidad cierta de una recesión de la producción. Pero la contabilidad va más allá en el carácter contractivo de la ocupación, que descendería en un 1,9% en los últimos doce meses, y un 1,8% si nos atenemos solo a los asalariados. Tradicionalmente este descenso del empleo solo es coherente con caídas de la producción, pues la elasticidad del empleo no suele abrir una horquilla de más de 1,3 o 1,4 puntos sobre el marchamo del PIB. También sorprende que el INE asegure que el consumo se ha comportando mejor cuando la remuneración de los asalariados ha descendido un 1,2%, informa J. A. Vega.