El bono a dos, tres y cinco años, por encima del 5%

La deuda a corto plazo, en máximos desde el año 2000

El bono español a diez años lleva varias jornadas registrando fuertes ascensos y su rentabilidad se sitúa cerca de los máximos marcados en agosto de este año, cuando los temores se instalaron en el mercado de deuda. Pero las malas noticias no solo afectan a la deuda a largo plazo sino que también repercute en el corto plazo, señal inequivoca de que los riesgos sobre España están cada vez más cerca.

El mercado de deuda atraviesa a día de hoy uno de sus peores momentos. Los temores que rondan a los países periféricos tras el rescate de Grecia se han ido extendiendo poco al poco al resto de países mediterráneos y ahora son Italia y España los países que se encuentran en el ojo del huracán.

La dimisión de Berlusconi y la formación de nuevos gobiernos en el país transalpino y en Atenas no parecen ser motivos suficientes para despejar las dudas. En las últimas jornadas la prima de riesgo española ha experimentado una gran escala hasta situarse a día de hoy en el temido punto de no retorno, es decir, en los 450 puntos básicos. Una de las razones de este ascenso hay que buscarla en el incremento experimentado por el bono a diez años, cuya rentabilidad alcanza el 6,3%, cerca de los máximos conquistados en agosto de este año.

Pero el precipicio al que se asoma la deuda a largo plazo no le es ajeno a la deuda con vencimientos menores que estos días también acumula fuertes subidas. Los ascensos en estos últimos lleva a pensar al mercado que los riesgos que se ciernen sobre España son cada vez más inminentes, poniendo en sobreaviso a los inversores.

La rentabilidad el bono a dos años se sitúa en el 5,13%, niveles que no registraba desde mayo del año 2000. Ese mismo año, la deuda a tres años, que hoy se mantiene en el 5,39%, también registraba alguna de sus cotas más altas, pero esta vez en el mes de septiembre.

Para que el bono español con vencimiento a cinco años cosechara una rentabilidad del 5,62% hay que ir más atrás en el tiempo, concretamente, a enero de 1997.

A esta constante incertidumbre que parece no cambiar, al menos por el momento, hay que sumarle las declaraciones de ayer de la canciller alemana, Angela Merkel, que ante miembros de su partido afirmó que Europa se enfrenta a la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, los países periféricos están siendo los primeros en pagar las consecuencias de una mala gestión y un elevado déficit. Una prueba de ello es la rebaja del crecimiento efectuada por la Comisión Europea la semana pasada y apuntase a que España crecería el 0,7% este año y al siguiente.

Con la los problemas de deuda como telón de fondo, el Tesoro ha acudido hoy al mercado y ha colocado 3.158 millones en letras a 12 y 18 a cambio de elevar considerablemete el tipo de interés hasta el 5,02% y el 5,15%, respectivamente. Asimismo los rumores sobre la posibilidad de que el BCE esté comprando bonos italianos aumenta por momentos. El objetivo del regulador bancario es calmar los ánimos que incedia las plazas bursátiles.