Muy confidencial

El informe del Banco de España sobre Banco de Valencia se retrasa para evitar una mayor influencia en las elecciones

Los inspectores del Banco de España llevan justo un año analizando y estudiando los datos de Banco de Valencia y han decidido retrasar hasta después de las elecciones generales la presentación del acta de inspección del banco levantino. Parece que no quieren que las conclusiones se utilicen en los últimos días de campaña. Bankia, de hecho, esperaba conocer el acta el pasado viernes, fecha barajada inicialmente por el supervisor para presentar el informe, según apuntan varias fuentes financieras.

La filial de Bankia o mejor dicho de su matriz, Banco Financiero y de Ahorro (BFA), tiene un déficit de provisiones de unos 1.000 millones de euros como poco, como consecuencia de su política expansiva en la concesión de créditos al sector inmobiliario y constructor con uan elevada falta de rigor en sus provisiones. Esta estrategia, ocultada a Caja Madrid y a su presidente, Rodrigo Rato, antes de su fusión con Bancaja, e incluso después, ha desmbocado en un escándalo que va a llevar al Banco de Valencia a convertirse en el primer socio de la AEB que en esta crisis va a tener que solicitar ayudas públicas o ser subastado y ha crispado a todo un sector empresarial valenciano.

Las consecuencias: José Luis Olivas, presidente de Bancaja y vicepresidente de Bankia, ya ha decidido dejar su cargo en el tercer grupo financiero español, aunque el anuncio no se hará oficial previsiblemente hasta el próximo lunes, fecha en la que está previsto el consejo de BFA, que controla el 38% del banco levantino. Bankia, además, tendrá que ampliar el capital de Banco de Valencia si o logra venderlo antes y puede que incluso el FROB tenga que hacerse cargo de la entidad.

El próximo lunes es muy previsible que además del cese de Olivas y el nombramiento de su sustituo (se plantea que sea Juan Costa, aunque el nombraimiento no agrada al Banco de España) se presente ya el acta de inspección del Banco de España. Ese día, en plena resaca de las elecciones generales, parece el elegido por el supervisor.