Más brillo para Anglo American
Hacerse con el control total del mayor productor de diamantes del mundo da brillo extra a Anglo American. El acuerdo de la minera para comprar De Beers a la familia Oppenheimer fue recompensado con un impulso en su capitalización de mercado de 1.600 millones de dólares el pasado viernes. 5.100 millones parece un precio razonable. Pero hay algo más que el impulso en el precio de las acciones: el acuerdo es otro paso hacia un Anglo más sencillo -lo que le hace un socio más atractivo de cara a las fusiones-.
Anglo tendrá una participación en De Beers de entre el 45% y el 75%-85%, dependiendo de si el tercer accionista, el Gobierno de Botsuana, ejerce su derecho a comprar una cuarta parte de las acciones de Oppenheimer. Las mineras y metalúrgicas europeas operan a 5,2 veces el Ebitda, pero seguramente De Beers se merece una gran prima, ya que tiene mucho en común con, digamos, la joyería Tiffany como fabricante de acero. Y como otros acuerdos, este se basa en parte en la riqueza creciente de China: a más clase media, más novias con anillos de diamantes. Anglo también debería ser capaz de ahorrar en costes centrales y compras y compartir más conocimientos. Algunos inversores están también aliviados, sin duda, con este uso razonable de dinero, justo cuando la empresa se prepara para una ganancia inesperada de miles de millones de dólares en Chile, donde el gigante estatal de cobre está ejerciendo una opción para introducirse en las operaciones de Anglo.
Se ajusta bien con la decisión de Anglo de simplificación. La familia Oppenheimer reinvertirá en África, en inversiones que no sean diamantes. Para ellos, los diamantes no son para siempre. Ernest Oppenheimer empezó en 1902. Un siglo y una década es ya bastante.