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La vida del lotero que se hizo millonario haciendo ricos

El fundador de La Bruixa d'Or, Xavier Gabriel, cuenta su historia en un libro

En cuestiones de azar, no hay prácticamente nada racional. Si alguien cree que comprando la lotería de Navidad en un pueblo perdido de Lérida tiene más posibilidades de que le toque, poco se puede hacer para hacerle entender que no es así. Son supersticiones, manías o creencias. Y de ellas, con mucho marketing de por medio, Xavier Gabriel ha montado la administración de lotería más rentable del país.

Xavier Gabriel, natural de Sort (Lérida), de 1957, parece que nació predestinado a ser el lotero que reparte la suerte. Aunque su historia no es tan sencilla como pudiera imaginarse. Tal vez por ello ha decidido contar las claves de su vida en el libro Nada es imposible (Alienta Editorial, 12 euros).

Gabriel es el ejemplo de empresario -perdón por el tópico- hecho a sí mismo. "No tengo estudios, y el profesor tenía razón: no sirvo ni para pegar sellos (los pegan por mí). Eso sí, soy un sin estudios estudiado por varias universidades", se jacta en su página web. No solo su caso es utilizado en centros como Harvard, Esade o IESE, sino que él es ponente habitual en escuelas de negocios y universidades.

Antes de ser el lotero que ha repartido 30 grandes premios de la Lotería Nacional, incluyendo tres Gordos de Navidad, Gabriel fue un emprendedor en otros negocios. Como chaval sin estudios, comenzó como botones de una entidad financiera. Eso sí, siempre con la ambición de poseer más. "Mi sueldo de entonces no llegaba ni a 5.000 de las antiguas pesetas, por lo que no tenía ni para pagar el alojamiento", relata en la obra. "Si no tienes nada, eres candidato a tenerlo todo", resume como moraleja de aquello. De hecho, el libro está dividido en 111 capítulos (¿un número de la suerte?) donde cuenta sus vivencias en pequeñas pildoritas seguidas de un consejo como emprendedor.

En 1984 decidió dejar de forma definitiva el mundo de la banca, tras haber logrado ser el director de la sucursal de su pueblo. El siguiente paso sería buscar nuevas aventuras empresariales. "La idea consistía en vender patatas de Barcelona en la isla de Ibiza mediante un tráiler", relata. Después del primer viaje patatero no hubo un segundo. El siguiente negocio fue un restaurante, donde aprovechando el negocio de estanquera de su madre, ponía la guinda a las veladas ofreciendo habanos a los clientes. Aunque la primera empresa que le dio cierta visibilidad en la prensa fue la firma de deportes de aventura que creó, previa a abrir el despacho de lotería en 1986.

El pueblo donde inauguró la oficina solo tenía de bueno el nombre, porque su escasa población de 1.500 habitantes no aportaba ingresos suficientes. "Tuvimos que hacer muchos kilómetros e invertir muchas horas y constancia en nuestro trabajo", reconoce. "En definitiva, me veo obligado a abrir camino en un sector nada acostumbrado a las ideas innovadoras".

Ideas con las que ha ganado dinero a espuertas y que le servirá para intentar ser el primer turista espacial español. Por eso, tal vez esta frase es la que mejor le define: "No me he hecho rico jugando a la lotería. Todavía no sé si me ha tocado. Hoy se lo voy a preguntar a mi mujer, igual me ha tocado y no me he enterado".

La lucha con Hacienda por la venta online

Desde el primer momento, el lotero quiso innovar en su oficina. Así que comenzó a ver su negocio como cualquier otra empresa y a utilizar cualquier método de mercadotecnia, incluso un incipiente internet. Unas ideas que le han valido, entre otros muchos reconocimientos, el Premio Nacional de Marketing de 2011.

Por eso, empezó a vender en la red los décimos en los años noventa, cuando todavía el comercio electrónico era casi una teoría. El 25 de julio de 2002, recuerda, "mientras La Bruixa d'Or seguía construyendo su leyenda y repartiendo premios por todo el mundo gracias a internet", le llegó una noticia. Hacienda había presentado una denuncia para que le investigaran por la venta de lotería online en el extranjero.

"A menudo aparecen obstáculos y acabamos cayendo. El éxito no solo se encuentra en la determinación de lanzarse, sino también en la capacidad de levantarse de la caída y seguir intentándolo", reflexiona Xavier Gabriel. Al final, reconoce que el vacío legal evitó que tuviera que dejar de vender en el exterior.

Este es uno de los lances que cuenta en un librito de 160 páginas prologado por Artur Mas, presidente de la Generalitat.