¿Qué le prometieron Zapatero y Rajoy a la UE para dejar de ser un problema?

El sábado España e Italia eran un problema para la Unión Europea y el devenir de sus emisiones de deuda. El domingo ya solo era un problema Italia y el desgobierno de Silvio Berlusconi. ¿Qué pasó en la mañana del domingo para que España dejase de ser parte del problema y para que el tandem Zapatero-Rajoy, a juicio de Sarkozy, hubiese hecho una magnífica labor financiera y política?. Elecciones Generales..., y después qué veremos: ¿un nuevo recorte de gasto para cuadrar el 6% de déficit que sólo se cree Salgado?

A primera hora de la tarde del pasado domingo España, que había estado todo el fin de semana bajo la presión política ejercida por Angela Merkel, dejó de estarlo. El presidente Sarkozy defendió la diferencia súbida existente entre Italia y España en materia de déficit y deuda, y la contribución de cada uno de ellos a la crisis y a la solución en Europa. Sarkozy destacó la gran labor reformadora de José Luis Rodríguez Zapatero (¿se refería de verdad al Zapatero que gobierna en España?), así como la gran contribución del líder de la derecha, Mariano Rajoy, al programa de reformas y recortes de gasto (¿No habrá otro Mariano Rajoy por ahí que nosotros no conocemos?). Entre ambos habrían logrado sacar a España del centro de gravedad de la crisis, y dejar en la más inmensa soledad a Silvio Berlusconi, que no ha tenido otro remedio que convocar un Consejo de Ministros urgente para intentar una vez más una reforma del sistema de pensiones.

España no es Italia. Es verdad: la primera tiene una deuda pública del 70% del PIB, y la segunda del doble, aunque la primera tiene una deuda privada cointraída en el exterior muy superior a la segunda. Pero ni la primera ni la segunda tienen opciones reales de cumplir con el objetivo de déficit marcado pro la Unión Europea, que en España debe llegar al 6% del PIB. Los alemanes, y los franceses ... y los españoles, lo saben. Por ello, la presión de Alemania se centra en que ni Italia ni España incumplan ni en una décima sus objetivos fiscales para no tener presión adicional de los mercados que hagan inútil cualquier cortafuegos que se establezca con dinero público comunitario, mayoritariamente financiado por Alemania y Francia.

No tengo confirmación de ello, pero me barrunto que Zapatero y Rajoy, no se si colectiva o individualmante, convencieron a los líderes europeos, o al menos al enternecido presidente francés que disfruta de su nueva paternidad, que no se puede hacer un nuevo ajuste de gasto público en plena campaña electoral. Al PSOE no le vendría nada bien, porque su suelo electoral descendería dramáticamente, y al PP no le conviene agitar ahora un nuevo recorte, entre otras cosas porque debería aplicarlo en todas las comunidades autónomas que gobierna, y porque quiere una campaña de baja intensidad, como hasta ahora, que le va fantásticamente.

¿Habrán concluido todos en que el recorte debe hacerse tras las elecciones, a toda prisa, para que dé tiempo a lograr el 6% de déficit?. ¿Habrán concluido que puede hacerlo el Gobierno interino por mandato comunitario, y con la anuencia del PP, una vez ganadas las elecciones, cuando ya no tenga que votarlo en la comisión permanente del Congreso?.

Saldremos de dudas en las próximas semanas.

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