La zona euro espera contar en noviembre con el nuevo fondo de rescate

La UE acelera los preparativos para defenderse de un rebrote de la crisis

La Unión Europea aceleró ayer los preparativos de defensa ante los signos evidentes del rebrote de la crisis financiera. La preparación de fondos de rescate nacionales y comunitarios, el blindaje del sector financiero ante la repercusión de una posible suspensión de pagos en Grecia y la relajación de la política monetaria forman parte del arsenal que con demasiado retraso han empezado a preparar los socios europeos.

La UE acelera los preparativos para defenderse de un rebrote de la crisis
La UE acelera los preparativos para defenderse de un rebrote de la crisis

El nerviosismo, las medias palabras y una disimulada sensación de pánico dominaron ayer la reunión de ministros de Economía de la Unión Europea (Ecofin) en Luxemburgo. Tras meses de parsimonia e infructuosos mensajes de tranquilidad, los ministros se vieron sorprendidos por la repentina aceleración de una nueva fase de la crisis financiera que parece a punto de cobrarse su primera víctima con Dexia, un tambaleante banco franco-belga cargado con más de 3.500 millones de euros de deuda griega y otros 15.000 millones en deuda italiana.

Durante un desayuno informal muchísimo más largo de lo previsto, los ministros se vieron obligados a revisar país por país la fortaleza de los mecanismos de rescate financiero que se han preparado ante una posible recaída económica. "La revisión ha sido satisfactoria", resumió el ministro polaco de Finanzas y presidente semestral del Ecofin, Jacek Rostowski, aunque la evidente tensión ambiental invitaba a relativizar el diagnóstico.

La inquietud cruzó también el Atlántico y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, calificó en Washington como "extremadamente importante" la resolución de la crisis europea.

La noche anterior, con la misma sensación de premura, los ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo) acordaron también acelerar la nueva reforma del fondo de rescate de la zona euro, para aumentar exponencialmente su capacidad de intervención y blindar a países como Italia o España ante el riesgo de contagio de una posible reestructuración de la deuda en Grecia.

Jean-Claude Juncker, ministro luxemburgués de Economía y presidente del Eurogrupo, incluso aventuró que "nos gustaría concluir la reforma en nuestra reunión del próximo mes de noviembre". La reforma pasaría por el apalancamiento del fondo (la FEEF o Facilidad Europea de Estabilidad Financiera), pero sin involucrar de manera directa al Banco Central Europeo.

La zona euro también espera haber concluido para entonces la primera operación de rescate de Grecia, con la liberación de un nuevo plazo de 8.000 millones de euros. Con esa entrega, Grecia habrá recibido 73.000 millones en préstamos de los 110.000 millones comprometidos en mayo de 2010.

Los 37.000 millones de euros restantes se integrarán en una segunda operación de rescate (canalizada ya a través de la FEEF o Facilidad Europea de Estabilidad Financiera) en la que deberá participar el sector privado con una quita sustancial de la deuda pendiente con Atenas.

En julio de este año, los acreedores privados (bancos franceses, alemanes y belgas, sobre todo) aceptaron una renegociación equivalente a un descuento del 21%. Pero buena parte de los socios del Eurogrupo quieren ampliar esa quita ante el imparable crecimiento de las necesidades de financiación de Grecia. España se opone a reabrir las negociaciones con el sector privado por temor a la incertidumbre que puede generar en el mercado de la deuda pública, una inquietud compartida también por el Banco Central Europeo.

A pesar de las objeciones españolas, la mayoría de las delegaciones consideran ya inevitable la reapertura del acuerdo del 21 de julio. Y solo esperan que el nuevo fondo llegue a tiempo para contener las reverberaciones de una probable reestructuración.

Trichet pide un ministro de Finanzas europeo y sugiere una bajada de tipos

Jean-Claude Trichet compareció ayer por última vez ante el Parlamento Europeo como presidente del Banco Central Europeo. Trichet, que el próximo 1 de noviembre pasará el testigo al italiano Mario Draghi, dirigió un vibrante llamamiento a los Gobiernos europeos "para que sean conscientes de que Europa está en el epicentro de la peor crisis sufrida desde la Segunda Guerra Mundial". El francés advirtió que "el peor error sería no ser conscientes de la gravedad de la crisis".

Trichet se despidió con el anuncio de que, según las previsiones de Fráncfort, la inflación se mantendrá en 2012 por debajo del objetivo del 2%, lo que permitirá al BCE rebajar sus tipos de interés para contribuir a la recuperación económica de la zona euro.

El presidente saliente del emisor recordó, no obstante, que la solución a largo plazo de la zona euro debe pasar por una mayor integración política. A su juicio, ese proceso debe desembocar en el nombramiento de un ministro europeo de Finanzas.