El consejo de IAG estudia su creación el día 6 y los sindicatos amenazan movilizaciones

La 'low cost' Express pone a Iberia en pie de guerra

La tensión se dispara en Iberia. Los consejos de la aerolínea y del holding IAG estudiarán en octubre la creación de la nueva low cost Iberia Express para el corto y medio radio y sindicatos de pilotos, TCP y tierra se han puesto en pie de guerra para evitar que esta operación se realice fuera de la compañía.

Aviones de Iberia en el aeropuerto de Madrid-Barajas
Aviones de Iberia en el aeropuerto de Madrid-Barajas

La próxima semana puede ser crucial para el futuro de Iberia. Por tercera vez en año y medio el consejo de administración de Iberia, y en esta ocasión también el de IAG (previstos respectivamente para el 4 y 6 de octubre), van a estudiar el lanzamiento de la nueva operación de bajo coste para el corto radio conocida como Iberia Express. Se barajan dos alternativas: una, hacer los vuelos con los medios técnicos y humanos de la Iberia actual y, la segunda, externalizar la producción.

En las dos anteriores ocasiones la decisión adoptada fue provisional: se externalizó una parte de la operación a destinos domésticos y europeos para alimentar los vuelos intercontinentales el hub de Madrid-Barajas. Pero se hizo de una manera transitoria: entre marzo de 2011 y marzo de 2010 se han cedido entre un 7% y un 13% de estos vuelos a las compañías asociadas Vueling y Air Nostrum.

A la tercera va la vencida y tanto la dirección de Iberia y de IAG (el holding creado tras la fusión con British Airways), como los trabajadores de la aerolínea, saben que la decisión ahora no se puede volver a aplazar. Por este motivo, la convocatoria de sendos consejos para la próxima semana ha desatado un maratón de contactos entre los distintos sindicatos de Iberia cuyo resultado se traducirá esta misma mañana en una rueda de prensa conjunta y en un comunicado en el que las centrales se opondrán a que Express sea un proyecto ajeno a la aerolínea, y amenazarán con movilizaciones si la externalización se materializa.

A la espera de comprobar como se materializa la puesta en escena de la oposición sindical al proyecto de externalización de la nueva low cost, y si el movimiento se traduce en una amenaza real de huelga en el medio plazo, parece evidente que el motor de esta protesta ha sido el sindicato de pilotos. El Sepla lleva discutiendo la renovación de su nuevo convenio con la dirección de la compañía desde hace más de un año y el tema fundamental de debate ha sido la participación del colectivo (1.400 profesionales) en el proyecto Iberia Express. Hasta la fecha el desencuentro es total.

Las centrales que representan a los 5.000 tripulantes de cabina de pasajeros TCP, firmaron hace ahora 10 meses (no sin graves dificultades) un nuevo convenio colectivo en el que aceptaban la creación de Iberia Express a condición de que se hiciera dentro de la estructura de Iberia. El desacuerdo entre la compañía y el Sepla ha impedido que tal acuerdo se materializara. Entre la media docena de sindicatos que tienen representación en el colectivo existen distintas sensibilidades sobre el problema y es posible que no todas den su apoyo incondicional a una movilización contra su creación.

Los principales sindicatos de tierra, UGT y CC OO, también llegaron hace un año a acuerdos en convenio para facilitar la creación de Iberia Express. En estos días su posición frente a la inminente toma de decisiones sobre su creación tiene matices. UGT apuesta por exigir al Sepla y a la compañía que lleguen a un acuerdo similar al de los TCP y los trabajadores de tierra, mientras CC OO es proclive a emprender acciones, si la externalización de la actividad llega a plantearse.

El proyecto 'low cost'

Si el panorama ante el futuro de Iberia Express es contradictorio en el bando sindical, tampoco está completamente definido en la trinchera de la dirección de Iberia y del holding IAG. El consejero delegado de la compañía, Rafael Sánchez Lozano, aparece como el máximo impulsor de la iniciativa. Aunque diversos interlocutores han asegurado que el directivo no da a conocer sus planes con precisión, estiman que su preferencia es crear el proyecto con los menores vínculos estructurales, accionariales y orgánicos con la actual Iberia.

Sánchez Lozano maneja un informe jurídico del despacho de Sagardoy en el que se analizan las posibilidades legales de que Iberia Express sea una empresa independiente que asuma actividad en el corto y medio radio que hora está en manos de la Iberia tradicional, pero con un coste muy inferior. Al parecer, la conclusión es que sólo en los convenios de los pilotos existen limitaciones expresas al proyecto.

Otros sectores de la dirección de Iberia, incluidos el presidente de la aerolínea Antonio Vázquez, son más sensibles al impacto que, en un momento como el actual, podría tener el desencadenamiento de una conflictividad general en la operación de la compañía si finalmente se produce la operación de la externalización. Incluso desde la línea ejecutiva de IAG, cuyo consejero delegado es Willie Wals, se recuerda del grave deterioro que se sufrido la imagen de Britihs Airways durante los últimos años por el desencuentro entre la compañía y los sindicatos (especialmente los representantes de los TCP) que se tradujo en 2010 en más de 20 días de huelga.

Otro frente de la disyuntiva en la que vive Iberia se encuentra en sus compañías asociadas, Vueling y Air Nostrum. Las dos vienen actuando como teóricas beneficiarias de la externalización de parte de la actividad corto y medio radio de Iberia. Sin embargo existen dos circunstancias que actúan en su contra. Una primera, que la realización de vuelos para Iberia les genera obligaciones que en los últimos tiempos se han traducido negativamente en su cuenta de resultados. La segunda que la indefinición en el proyecto de Iberia Express se convierte en una grave inseguridad para ellas ya que no saben como dimensionar sus activos para la próxima temporada de verano que se inicia en marzo.