Piano revoluciona el frente marítimo de la ciudad

Botín elige al arquitecto del Pompidou para Santander

Uno de los edificios más emblemáticos y controvertidos de París es el Museo Georges Pompidou, que, con su cara industrial, alberga en su interior joyas de arte moderno. Su arquitecto, Renzo Piano, transformará en Santander una de las vistas más famosas de la ciudad, la del frente marítimo, "en lo que supondrá una revolución" para la tranquila urbe cántabra, según su alcalde, Íñigo de la Serna.

Este viernes, Emilio Botín, presidente de Banco Santander, presentó el edificio que albergará el Centro de Arte Botín, que estará concluido en 2014. La revolución proviene del lugar de emplazamiento elegido, en el paseo marítimo, frente a la sede histórica de la entidad financiera.

Una pasarela de 100 metros saldrá desde los jardines de Pereda hasta los dos edificios blancos que compondrán el museo, avanzará entre los árboles para formar al borde del mar la denominada plaza de Arriba e incluso continuará adentrándose en la bahía con el fin de crear un trampolín que permitirá volar sobre el agua a siete metros de altura.

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Al oeste y al este de la plaza volante se alzarán los dos volúmenes del centro, ocupando el espacio que ahora pertenece a la histórica grúa de piedra del puerto. Los dos edificios se suspenden en el aire sobre ocho pilares, sobrevuelan el mar y permiten que se extienda por abajo el paseo marítimo hasta el aparcamiento de la zona de llegada de los ferris, un área en creciente desuso y que desaparecerá.

"Hemos acudido al mejor arquitecto del mundo", aseguró Botín durante la presentación, quien avanzó que ya para el primer año de funcionamiento espera alcanzar "la meta de los 150.000 visitantes" para el museo.

"Santander es una ciudad preciosa y una fuente de creatividad cuando se está junto a la bahía. Para mí lo importante de esta obra es la luz y el mar. Esta vez he proyectado un edificio pequeño, pero la luz lo va a convertir en algo espectacular", relató el arquitecto, quien entiende que su obra sea criticada entre los que tienen una visión urbana conservadora. "Llegará un momento en que la gente de Santander esté orgullosa del edificio".

La Fundación Botín invertirá 62 millones de euros en el proyecto y "se ha comprometido a invertir otros siete millones de euros anuales que asegurarán una programación artística de primer nivel", avanzó el presidente del banco.

Para el arquitecto, una obra de estas características en el centro urbano, igual que en su momento el Pompidou de París, servirá para "revitalizar y reutilizar la ciudad". De hecho, el edificio cuenta, además de las zonas de exposiciones, con un auditorio para conferencias y conciertos, así como de salas para impartir talleres de arte.

Piano, ganador del Premio Pritzker de Arquitectura en 1998, reconoció que ha debido menguar el tamaño del edificio hasta 6.000 metros cuadrados para adecuarlo a las peticiones de las autoridades. "Es la primera vez que comienzo con un proyecto y voy reduciéndolo", bromeó. Ninguno de los dos edificios superará la altura de los arboles de los jardines, los 20 metros, y buscará la transparencia para no ocultar la ciudad.

Un eje cultural único en el Cantábrico

El Guggenheim de Bilbao, el Centro Niemeyer de Avilés y ahora el Centro de Arte Botín de Santander. Tres edificios singulares de contenidos culturales en menos de 300 kilómetros convertirán al norte español en un destino turístico apetecible. "Traerá el arte de todo el mundo a Santander. Con ello potenciaremos en la cornisa cantábrica el que puede ser uno de los ejes culturales más importantes de Europa", dice Botín.

De hecho, el ayuntamiento y la autoridad portuaria quieren que se convierta en "un polo de atracción de turismo de cruceros y de calidad", según el alcalde.

Un aliciente más para los visitantes será apreciar las propuestas de Vicente Todolí, hasta hace unos meses director de la galería Tate Modern de Londres, quien contará con la responsabilidad de los contenidos artísticos del centro. En total, dispondrá de 2.500 metros cuadrados para exposiciones, que albergará la colección permanente de la fundación -que actualmente ocupa un edificio que se ha quedado desbordado- y propuestas temporales.