"Permaneceremos en el euro", dice el primer ministro griego

Papandreu se compromete a "evitar la quiebra"

El mundo financiero contiene el aliento con Grecia mientras Papandreu se ha comprometido ante la nación a "evitar la quiebra".

16 meses después de aprobarse el primer rescate y apenas ocho semanas después del acuerdo sobre el segundo plan de ayuda, Grecia continúa en el ojo del huracán. El viernes, las Bolsas sufrían un fuerte batacazo, el euro caía a mínimos de seis meses y la rentabilidad de los bonos griegos a 2 años tocaba máximo en el 57%.

Para atajar los rumores y calmar los ánimos, el primer ministro George Papandreu se ha dirigido a la nación en un discurso televisado. Según recoge Bloomberg, el mandatario ha señalado que la prioridad de su gobierno es "salvar al país de la quiebra". Y añadió que "hemos tomado la decisión de evitar la catástrofe ara nuestro país y la ciudadanía: la quiebra". Por ello, "permaneceremos en el euro. Y eso significa decisiones difíciles", según el discurso al que ha tenido acceso la agencia.

Sin embargo, Papandreu ha advertido que será doloroso. "Si este año la recesión es marcadamente mayor que las previsiones de las organizaciones internacionales, sobre las que se había elaborado el plan fiscal a medio plazo, haremos todo lo necesario para alcanzarlos", añadió.

Según la cadena CNN, el Gobierno griego se dispone a anunciar nuevas medidas de ajuste y austeridad, antes de iniciar una nueva ronda de contactos con los bancos internacionales para concretar la reestructuración de la deuda. Poco antes, el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, ha reconocido que el PIB caerá más de un 5% este año, frente a las anteriores previsiones de organismos internacionales de un descenso de la economía en torno al 3,8%.

También el diario griego kathimerini.com se hacía eco de los próximos planes del Ejecutivo heleno, y cita al ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, quien ha reconocido que se prepara un nuevo plan de austeridad para cumplir con los compromisos adquiridos.

Venizelos había reiterado que el rumor de quiebra de Grecia va contra el euro y la eurozona y agregó que los dos próximos meses van a ser "decisivos para nuestra existencia", ha asegurado ante un foro de empresarios en Tesalónica. Una declaración que se suma a la del viernes cuando el responsable calificó de "especulación orquestada dirigida contra el euro y la eurozona en su conjunto".

Con todo, el responsable de Finanzas ha mandado un mensaje de calma: "Estamos absolutamente determinados, sin tener en cuenta ningún coste político, a cumplir nuestras obligaciones con nuestros socios institucionales", ha señalado horas antes de que el primer ministro, George Papandreu, se dirija al país en el mismo marco.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, ha vuelvo a señalar el sábado que Grecia debe cumplir las condiciones impuestas por la UE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional para recibir la ayuda que pide. "Grecia sabe que el pago del crédito depende de que cumpla sus condicione", aseguró en declaraciones a Tagesspiegel am Sonntag. "Lo perdido durante años no puede recuperarse en una noche", añadía. Además, ha pedido a los alemanes "paciencia" con Grecia.

Y mientras se filtraba un plan B para rescatar a la banca germana en caso de quiebra griega, Francia desmentía que esté preparando un plan similar.

Varios frentes encienden las alarmas y, aunque el país se ha puesto en manos de las instituciones internacionales para salir del atolladero, que puede arrastrar a la banca alemana y francesa fundamentalmente y llevarse por delante otros países periféricos, como Italia y España, aún existen dudas sobre la verdadera capacidad del Gobierno heleno para hacer frente a sus compromisos. Todo ello, con el telón de fondo de una grave contestación interna en forma de protestas, huelgas y manifestaciones de los sindicatos y los ciudadanos. Y cunde la desconfianza en los poderes políticos, europeos y nacionales, sobre su habilidad para hacer frente a la crisis y aplicar recetas económicas que realmente puedan desatascar la situación.

El viernes, los temores se hacían aún más palpables. Finalizaba el plazo para que los bancos comunicasen su adhesión al plan de canje de deuda y, aunque no se hicieron públicos datos, el mercado (o los rumores intencionados) apuntaban a un default. En principio, el Gobierno griego estimó en un 90% la tasa de participación de los bancos, aseguradoras e instituciones financieras con deuda pública griega para que el plan tuviera éxito. Pero aún no se conocen datos y es posible que aún tarden en hacerse públicos. Según fuentes del Gobierno griego citadas por la agencia AFP, el plazo del 9 de septiembre "no concernía más que la zona euro" y fue prolongado hasta octubre y para extender el plan a las instituciones financieras de todo el mundo.

Y es que los problemas afectan a los dos planes de rescate griegos, el primero, aprobado en mayo de 2010, por unos 110.000 millones de euros, y el segundo, de tamaño similar, rubricado el pasado mes de julio.

En cuanto al primero, que exigió para su aplicación un compromiso de reformas y de adelgazamiento de la deuda, necesita el visto bueno del grupo de inspectores de la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) para su consecución. Tras supender las conversaciones, hace unos días regresaron al país para proseguir los trabajos, necesarios para autorizar la segunda parte del primer plan.

Y el segundo rescate, aprobado en julio, supone un plan a más largo plazo que incluye una reestructuración de la deuda y la participación voluntaria de las instituciones financieras.