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Bernanke promete hacer todo lo posible

Reafirma su compromiso con la economía pero sin dar un solo detalle sobre las herramientas que posee

La firme promesa de ayudar a la economía de EE UU, la ampliación de la reunión de la Reserva Federal de septiembre a dos días y la solicitud de ayuda al Congreso de EE UU para encauzar el crecimiento a largo plazo fueron en resumen los puntos fuertes de la intervención el viernes del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en el foro anual de banqueros centrales celebrado en Jackson Hole, Wyoming.

Aquellos inversores que clamaban por una tercera ronda de compra de deuda, QE3 (en sus siglas en inglés), resultaron decepcionados. Bernanke se limitó a reconocer que todavía tiene herramientas para estimular la economía pero no dio un solo detalle sobre cómo o cuando las implementará. La mayor sorpresa vino cuando anunció que ha añadido un día más a la reunión de la Reserva Federal de septiembre, prevista en un principio el día 20, para poder abordar con más detalle cómo responder al "decepcionante" crecimiento de la economía de EE UU.

Eso sí, el fuerte compromiso de la autoridad monetaria con la economía no faltó. "La Reserva Federal hará todo lo que pueda para restaurar altas tasas de crecimiento y empleo", prometió el presidente de la Reserva Federal.

Bernanke trató de asegurar a los inversores que el crecimiento de EE UU no corre peligro pero al mismo tiempo evitó seguir el guion del pasado ejercicio cuando en este mismo enclave sugirió nuevas actuaciones para estimular la economía y detalló con exactitud las armas que posee, algo que muchos esperaban hiciera de nuevo este año.

"Aunque existen problemas importantes, las bases de crecimiento de EE UU no parecen haberse alterado permanentemente como consecuencia de los shocks de los últimos cuatro años", aseguró. "Puede llevar tiempo pero es razonable esperar tasas de crecimiento y niveles de empleo consistentes con esas bases", añadió.

Aviso al Congreso

Bernanke tampoco quiso desaprovechar la oportunidad para dar un tirón de orejas al Congreso después del lamentable espectáculo que dieron demócratas y republicanos para acordar la ampliación del techo del gasto a principios de mes. El presidente de la Reserva Federal recordó a la clase política que sus poderes son limitados y que de ellos dependerá en gran parte las actuaciones que se puedan tomar a partir de ahora.

"Muchas de las políticas económicas que fomentan el crecimiento económico a largo plazo están fueran del alcance del banco central", comentó.

Una advertencia que vino acompañada de otras, pues Bernanke también recordó al Congreso que debe tener cuidado de no frenar el crecimiento económico a corto plazo cuando tome medidas de reducción de déficit en el futuro. Y añadió que una repetición del debate presupuestario vivido este verano probablemente afectará negativamente a la economía, por lo que comentó que debe cambiarse la forma de abordar las decisiones de gasto.

Demasiada inflación para actuar

El entorno dificulta la llegada de nuevas actuaciones para estimular el crecimiento económico. Los síntomas de desaceleración son un motivo a favor pero el nivel de precios todavía lo desaconseja, según los entendidos. En 2010 cuando la autoridad monetaria estadounidense sugirió el inicio de una tercera ronda de expansión monetaria, además de los síntomas de estancamiento económico, los precios caían, lo que hacía temer un escenario de deflación. Una situación que no se da a día de hoy puesto que la inflación subyacente en EE UU está en el entorno del 2,5% frente al 1,5% de hace un año, lo que hace a muchos pensar que la Fed esperará a que caiga para actuar.

Las crecientes discrepancias dentro de la Fed también indican que no hay apoyo para más estímulos. En la última reunión Bernanke tuvo que hacer frente a la mayor oposición desde 1992 con tres miembros en contra de mantener los tipos al 0% dos años más.