Vía T, la propuesta española

Soluciones para eliminar las barreras en las autopistas

La tarificación de los más de 15.000 kilómetros gratuitos de autovía no es posible sin la ayuda de la tecnología

En un contexto de recortes presupuestarios, un gasto anual estimado de 1.400 millones de euros en el mantenimiento de las autovías españolas parece un buen lugar en el que fijar la mirada. La patronal de las constructoras, Seopan, lo sabe, y le propuso al Gobierno la tarificación de los trayectos de largo recorrido, lo que según la asociación generaría unos beneficios por año cercanos a los 1.800 millones.

El pago por el uso de las vías de alta capacidad se podría aplicar en los 15.584 kilómetros que gestiona la Administración. El problema aparece con la inversión en personal que el funcionamiento actual de las autopistas implica. Es ahí donde entra en juego la tecnología, que se ofrece como la solución a los atascos en los días de mayor número de desplazamientos.

Pago personalizado

Siemens apuesta por una operación matemática para mejorar la circulación de los automóviles en las vías de pago, especialmente evitando que el conductor pase por la caseta. Para conseguirlo se colocan unos circuitos de inducción en algunas zonas de la carretera, que se encargan de registrar el número de vehículos y su velocidad. Con esos datos se calcula la tarifa que se aplicará a quien decida utilizar la autopista.

Cuantos más vehículos transiten por la vía en un determinado momento, mayor será el precio que deban pagar los siguientes. Siemens defiende que de esta manera se desincentiva el uso en los momentos de mayor afluencia. El acicate aparece cuando hay pocos vehículos, momento en el que se bajan las tarifas, de lo que se informa en unos paneles luminosos a la entrada para que los conductores, desde la vía de acceso, puedan decidir si les compensa.

Se requiere un registro previo para que cuando las cámaras capten la matrícula del automóvil puedan enviar una orden de cobro a la cuenta bancaria del conductor o una factura. El sistema está en pruebas en un carril de 12 kilómetros entre las ciudades israelíes de Jerusalén y Tel Aviv. Siemens no tiene aún previsiones de incorporarlo a la red de carreteras españolas, informa un portavoz de la compañía, quien apunta que el objetivo es implantarlo en Estados Unidos.

Opción española

La propuesta española se llama Vía T, y no llega a evitar que se reduzca la velocidad del vehículo, que debe acercarse a la barrera a unos 30 kilómetros por hora. El transmisor, un pequeño aparato instalado en el automóvil, se pone en contacto con la antena, que carga el peaje en la cuenta del cliente. æscaron;til en los más de 3.000 kilómetros de autopistas españolas, se puede adquirir en los bancos, a compañías como Cepsa, Solred, Ressa, Servisa.

El uso de este sistema, sin embargo, no está extendido entre los conductores. El mercado español está tan abierto aún, que incluso una pyme, llamada Pagatelia, ha conseguido hacerse un hueco este verano entre las compañías comercializadoras, a las que pretende hacer frente con su dispositivo Mobe. Su cofundador, Ramón Cereijo, explica que venden una media de 25 dispositivos diarios, fabricados en Suecia, y que solo un 5% de los conductores españoles usan estos transmisores. Pagatelia presenta como novedad la venta a través de internet.

El precursor es español

Ferrovial cuenta con una participación del 43,23% en el calificado como uno de los mejores activos concesionales del mundo, la autopista 407, que rodea la ciudad de Toronto en Canadá.

La vía, de 108 kilómetros y abierta en 1999, dispone de un sistema electrónico que evita las barreras en el peaje, lo que se conoce como freeflow. La tarifa aplicable depende de la hora del día en que se utilice la carretera, siendo mayor durante las horas punta. En este caso los automóviles llevan instalado un aparato emisor, similar al Vía T, que al pasar bajo los arcos del peaje se comunica con unas antenas, lo que pone en marcha la gestión del cobro al propietario del vehículo.

La entrada en las ciudades es gratis, de momento

El Ministerio de Medio Ambiente presentó el pasado junio su propuesta para reducir la contaminación de las grandes ciudades españolas. "Introducción de un peaje urbano", como lo definía el ministerio en el plan nacional de mejora de la calidad del aire. La recaudación se destinaría a mejorar la red de transporte público.

Con la propuesta coincide Seopan, la patronal de grandes constructoras como ACS, Ferrovial, Sacyr o Acciona, que ya en su informe económico de 2010 propone el "estudio e implementación a medio plazo de la tarificación de vehículos en las vías gratuitas y alternativas de acceso a las grandes ciudades". Como ya ocurre en otras ciudades europeas, como Londres o Estocolmo.

En la capital británica esta opción funciona desde febrero del año 2003 a través de una zona de pago que se extiende por el centro de la ciudad de Londres. Entrar en ella con un vehículo un día laborable entre las siete de la mañana y las seis de la tarde cuesta nueve libras, unos 10.3 euros.

El sistema se basa en cámaras de vídeo colocadas en las entradas, salidas y a lo largo de la zona, que no tiene barreras físicas. Un centro de control reconoce las matrículas, y automáticamente carga la tarifa, que se puede haber pagado con anterioridad o deberá abonarse en el día.

Las cifras

1.400 millones de euros le cuesta al Estado mantener la red de autovías españolas.

15.584 kilómetros de vías de alta capacidad gestionados por la Administración son susceptibles de tarificarse.

3.000 kilómetros de autopistas de peaje españolas pueden recorrerse con el sistema Vía T.