En España 1.000 animales generan 5.000 empleos

El sector del caballo de carreras aspira a alcanzar a Francia

"Partimos de cero en España". Así se expresa Manuel García, presidente de la Sociedad de Fomento y de la Cría Caballar de España (SFCCE), a la hora de radiografiar lo que supone la industria de los caballos de carreras en España. García no esconde la pretensión de que esta actividad alcance el 2% del PIB nacional, a imagen y semejanza de otros países. "Este objetivo se podría conseguir con un adecuado apoyo al sector", dice.

Y como prueba de las bondades de esta industria para la economía nacional y, también, la local, "donde incide directamente en la recuperación del entorno rural", García pone el ejemplo de la villa navarra de Milagro. "Hace cinco años una yeguada se instaló en esta localidad y en los dos primeros años aportó nueve millones de euros y más de 30 puestos de trabajo, entre fijos y eventuales, según si es temporada de cría o no".

García subraya que una yeguada atrae una industria auxiliar relacionada con la crianza de los animales, como suministrador de piensos, de medicamentos, veterinarios o herradores, pero también preparadores, etcétera.

"Cada caballo en entrenamiento genera cinco empleos y, actualmente, en España hay unos 5.000 directos e indirectos para 1.012 caballos. Es una muestra de que, a pesar de la falta de un apoyo decidido por las administraciones, nuestra industria ha creado trabajo, incluso en los dos últimos años, cuando ninguna otra ha sido capaz de ello".

Estas cifras contrastan, por ejemplo, con Francia, donde los puestos de trabajo creados llegan a los 68.000, con 9.000 animales en entrenamiento. "Estas cantidades elevan la relación a casi ocho trabajadores por cada caballo", apunta el presidente de la SFCCE. Un caballo de carreras de pura sangre inglés cuesta en España entre 12.000 euros y 15.000 euros. "Los buenos caballos se pagan a 30.000 euros y en los últimos tres años el precio máximo que se ha llegado a pagar ha sido de 95.000 euros".

García pone otro ejemplo en España como es de Antela, en Galicia. "Es una de las zonas punteras en la crianza del pura sangre inglés y aporta el 40% de los caballos de esta raza que se subastan en España". El máximo directivo de la patronal se queja de que ya no existen escuelas de aprendices como antes y de la escasez de hipódromos, "donde se vende el producto".

García habla de la necesidad de un plan de desarrollo de la industria para aumentar el número de carreras -en España hay 520 al año, frente a las 4.300 de Francia o las 18.000 de Japón-. "También, es importante montar más hipódromos".