Recortes de más de 45.000 millones de euros

La austeridad italiana no asegura la reducción de su deuda

Las medidas de austeridad de Italia podrían ser contraproducentes. Así lo advierten algunos analistas, que temen que las estrictos ajustes aprobados a instancia del BCE ahoguen el crecimiento y lastren la reducción de la deuda.

Ante el virulento ataque sobre su deuda soberana, el 12 de agosto el ejecutivo italiano aprobó medidas de ajuste por valor de 45.500 millones de euros. Fue el segundo paquete de medidas de austeridad en un mes. El objetivo: equilibrar el presupuesto en 2013 y convencer a los inversores de que Italia puede reducir una deuda de alrededor del 120% del PIB, la más alta de Europa después de Grecia.

Aunque las medidas pretenden reducir el problema del déficit italiano, los recortes de gastos y los aumentos de impuestos amenazan con afectar la economía en un momento en que la recuperación mundial se tambalea. Los analistas advierten de ello. "Hay evidentes riesgos para el crecimiento en un perfil de ajuste fiscal tan marcado, que podría hacer que la frágil economía italiana cayera en la recesión", señala Vladimir Pillonca, economista de Société Générale SA en Londres. Eso podría "debilitar el crecimiento de los ingresos y socavar el ajuste fiscal en curso" si se presentaran otros desafíos, como "bandazos en las primas de riesgo y/o las tasas de interés".

Carta del BCE

Berlusconi lanzó el segundo paquete después de que el presidente del BCE Jean-Claude Trichet le escribiera pidiendo más medidas de contención del déficit a cambio de sostener los bonos del país. Ante el ataque sobre Italia, y también España, el BCE empezó a comprar bonos de ambos países el 8 de agosto, ayudando a llevar el rendimiento a diez años por debajo del 5% tras saltar a niveles récord en la era euro.

El éxito del programa de austeridad de Italia, que también se espera que incluya medidas estructurales para liberalizar los mercados laboral y de servicios, depende de que el crecimiento alcance el nivel pronosticado por Berlusconi. Eso parece cada vez más difícil ya que los mercados accionarios de Tokio a Milán se han desplomado y los economistas rebajan sus predicciones de crecimiento por la preocupación de que la expansión global se esté desacelerando y la crisis de deuda cause aún mayores daños al sistema bancario de Europa.

"Si uno se somete a este tipo de ajuste fiscal, que es sumamente duro, el consumo privado se va a ver afectado", explicó Fabio Fois, economista de Barclays Capital en Londres. Al rebajar la perspectiva italiana, dijo que el PIB probablemente avance un 0,7% el año que viene, mientras que el anterior crecimiento proyectado era del 1,1%.