EDITORIAL

Tolerancia cero en Inditex

El grupo Inditex ha exigido a un proveedor brasileño de su filial Zara que subsane de forma urgente una serie de irregularidades laborales descubiertas por las autoridades de Brasil tras inspeccionar dos subcontratas en las que se trabajaba "en condiciones de esclavitud". La compañía española ha recordado que los hechos constituyen una flagrante violación de su Código de Conducta para Fabricantes y Talleres Externos, que el proveedor brasileño había asumido contractualmente, y que se rige por una política de tolerancia cero en esta materia. Como respuesta efectiva a los hechos, Inditex ha anunciado su decisión de asumir la totalidad de las compensaciones económicas que la legislación brasileña otorga a los trabajadores y de corregir las condiciones laborales del proveedor brasileño, además de reforzar su sistema general de supervisión para evitar que vuelva a producirse un caso similar.

En un mercado sin fronteras, en el que la producción está a menudo en manos de proveedores que no siempre es posible vigilar al cien por cien, el riesgo cero no existe. Lo que sí debe existir sin discusión es el máximo control. Y también es éticamente exigible un plan de respuesta rápido y eficaz para paliar los daños causados. Así ha sido la reacción de Inditex en este caso.