Ana Moura

"Esta música es difícil de definir, no es algo que se aprende, sino que se siente"

Su fado favorito es un clásico cantado por Amália Rodrigues: Estranha forma da vida. Pero a pesar de la profunda tristeza de la canción, su carrera musical no parece languidecer precisamente. Es una de las intérpretes del género con mayor proyección internacional, y ha colaborado con los Rolling Stones y Prince. Ana Moura (Santarém, 1979) se encuadra dentro de una renovada generación de voces femeninas: Mafalda Arnauth, Katia Guerreiro, o Raquel Tavares, entre otras, sin olvidar a Mísia y Mariza. "El fado transmite la personalidad colectiva de toda una cultura", afirma. Ahora, finaliza el tour de su último disco Leva-me Aos Fados. En octubre visitará España.

¿Cómo explicaría qué es para usted el fado?

La esencia de esta música viene, fundamentalmente, del alma del fadista. Por eso es tan complicado definir con palabras qué es. Tiene que ver con el espíritu del cantante y su relación con la "verdad" de los instrumentos y la atmósfera del local donde se canta.

¿Cree que pasa algo parecido con el flamenco en España?

Pienso que el flamenco tiene la misma fuerza en España. Desde ese punto de vista sí hay una conexión. Son dos expresiones con una matriz urbana acentuada, que se alimentan del alma, lo que les confiere el mismo grado de autenticidad.

¿Cuándo decidió ser fadista?

Hace 11 años, Maria da Fé, una gran fadista y dueña de una de las casas de fado lisboeta más importantes -O Sr Vinho-, me convidó para formar parte del elenco. Fue en ese momento cuando me enamoré seriamente de esta música. Después el destino se encargó de decidir que sería cantante. Como todo lo que ha pasado después a lo largo de mi carrera.

¿Y qué cualidades necesita una fadista?

En nuestro entorno suele decirse que se nace fadista. Algo difícil de definir, porque no es algo que se aprende, sino que se siente.

Usted es muy conocida tanto en Portugal como fuera. ¿Se debe a su colaboración con los Rolling Stones?

Ya tenía una carrera internacional antes, pero sí que esto despertó la curiosidad de muchas personas no familiarizadas con el fado.

¿Cree que las nuevas generaciones portuguesas tienen posibilidades? ¿Pueden los problemas económicos influir en el fado?

Las cosas están muy difíciles para los jóvenes. Tenemos una generación altamente cualificada con muy pocas oportunidades. Los portugueses vuelven a emigrar, siendo los nuevos emigrantes estos jóvenes. Me parece inevitable que esto influya en el fado. La música y la cultura reflejan siempre la vida cotidiana.

Pero ¿qué cree que es lo que está pasando en Portugal?

Es una situación muy complicada. No me parece que las razones para la crisis se encuentren solo en Portugal. Hay factores internacionales que influyen mucho el problema. Pienso que en este momento en que se piden tantos sacrificios a las personas, lo más importante es que nuestros líderes sean capaces de decir siempre la verdad de forma que las personas entienda el esfuerzo que les piden.

Movimientos como el 15M tuvieron un precedente en Portugal. ¿Qué opina de ellos?

Creo que todos los movimientos pacíficos y que contribuyan al debate para que puedan encontrarse soluciones son útiles. En Portugal hubo una amplia discusión nacional, que se produjo alrededor de la manifestación del 12 de marzo, sobre la cuestión de las oportunidades para los jóvenes. Y eso es algo positivo.