Solo Francia y Eslovenia bajan del 2% recomendado por el BCE

Los elevados precios en la zona euro amenazan el consumo

La debilidad económica de los países de la zona euro no se está traduciendo en una caída de precios, lo que puede mermar aún más el consumo de los hogares. La inflación descendió tímidamente en julio en Francia (dos décimas) y en España (una décima), mientras que se mantuvo en Italia y se incrementó en Alemania (una décima). Eslovenia y Francia son los únicos países de la zona euro con datos a julio que mantienen el avance de precios por debajo del 2% recomendado por el BCE.

El crecimiento de las principales economías de la zona euro se estancó en el segundo trimestre de este año. El PIB de Italia creció tres décimas, el de España apenas avanzó dos décimas y el de Francia se paralizó en idéntico periodo. En todas ellas, la desaceleración se produjo por una caída del consumo de los hogares, que puede acelerarse si los precios se mantienen o siguen creciendo. Al margen de esa tendencia queda Alemania, que registró un avance intertrimestral del PIB del 1,5% entre enero y marzo y cuyos datos del segundo trimestre se darán a conocer el martes. Los analistas prevén un dato similar al de comienzos del ejercicio.

Sin embargo, la ralentización de la actividad económica en las grandes naciones de la zona euro no se está traduciendo en una significativa caída de precios. El viernes se hicieron públicos los datos de inflación de julio correspondientes a Francia, Italia y España con un denominador común: leves caídas o incluso subidas, pese a que ese mes suelen producirse fuertes recortes de precios por el impacto de las rebajas. En Francia cayeron dos décimas (desde el 2,1% al 1,9%), mientras que en España apenas descendieron una décima (del 3,2% al 3,1%,) y en Italia se mantuvieron en el 2,7%. En España, destaca que la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles como son la energía y los alimentos no elaborados, disminuyó una décima hasta situarse en el 1,6%. En el lado contrario, el IPC de Alemania experimentó un incremento de una décima y alcanzó el 2,5%.

A la espera de que todas las oficinas de estadística presenten sus datos oficiales y que estos sean tratados por Eurostat, la institución europea, solo Eslovenia y Francia se situarían provisionalmente en julio por debajo del 2% recomendado por el BCE, lo que sin duda compromete cualquier decisión de este organismo sobre los tipos de interés. Antes de que la crisis de deuda arreciara y de que la debilidad económica se hiciera patente, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, subió los tipos en abril y julio hasta el 1,5% y dejó entrever que habría más alzas este año ante el mantenimiento de los riesgos inflacionistas en la zona euro, en especial por el fuerte encarecimiento del petróleo.

Los tipos bajos en EE UU pueden hacer cambiar de opinión a Trichet

En lo que va de año, el precio del barril de Brent se ha incrementado un 15% hasta los 108 dólares, aunque llegó a alcanzar 125 en abril.

Sin embargo, Trichet ahora ha modificado su discurso y ha aparcado de momento los futuros incrementos de tipos ante las peores perspectivas de actividad que se esperan para la segunda mitad del año. "El crecimiento moderado seguirá en los próximos meses y las incertidumbre sobre los precios son particularmente altas", dijo en su última comparecencia.

Lo que definitivamente puede obligar a Trichet a cambiar su previsión de subida de tipos es la decisión adoptada por la Reserva Federal. El presidente de la Fed, Ben Bernanke, anunció el pasado martes que los tipos de interés se mantendrán al menos durante dos años en el actual nivel (entre el 0% y el 0,25%) ante el estancamiento de la economía estadounidense y las incertidumbres que pesan sobre la misma.

El BCE tiene como principal objetivo el control de los precios, mientras que la Reserva Federal comparte ese propósito, al que une además el crecimiento económico y la creación de empleo. Ahora, Trichet tiene que decidir si aplaza las subidas de tipos o incluso opta por bajadas para reactivar la debilitada economía de la zona euro. Una petición ya formulada, entre otros, por el economista Nourel Roubini.

Por el momento, no ha hecho ninguna declaración pública y seguramente no la hará hasta el 8 de septiembre, fecha de la próxima reunión del BCE, a la espera de ver si la presión sobre la deuda amaina y si Alemania vuelve a tirar del resto de países de la zona euro.

El IPC podría llegar al 4,3% en Reino Unido

El presidente del Banco de Inglaterra, Mervyn King, ya advirtió el pasado miércoles que la inflación en Reino Unido seguirá su tendencia alcista y podría llegar al 5% a finales de año. En el último boletín del organismo emisor, King justificaba esta previsión por el impacto que la subida del precio del gas o de la electricidad va a tener en el índice general de precios. Esta previsión fue confirmada el viernes por un panel de 27 expertos consultados por Bloomberg, que indicó que la inflación en julio (el dato oficial se conocerá el martes) crecerá una décima hasta el 4,3%.

Los analistas justifican ese nivel tan elevado en el IPC por el incremento de precios en materias primas como el petróleo y el trigo y por la depreciación de la libra frente a otras monedas, lo que ha encarecido hasta en un 25% las importaciones de bienes y servicios a otros países.

El Banco de Inglaterra augura que los precios se mantendrán elevados este año y que solo comenzarán a bajar a partir del segundo trimestre de 2012. "La duración del descenso, es incierta", apuntó King.