COLUMNA

Un favor de oro negro

Los precios del crudo son el hecho rescatable de entre las nubes negras de los mercados. Mientras que los Gobiernos carecen de munición económica, una estimación establece que cada céntimo en el precio del gas añade 1.000 millones para los bolsillos de EE UU. No es probable que la OPEP vaya a intervenir muy pronto, lo que significa que los menores costes de combustible podrían ser el único refuerzo económico por el momento. Los precios del petróleo pueden ser un potente estabilizador en tiempos de inestabilidad debido al poder amortiguador en el gasto del consumidor cuando se produce un boom y a que estimula los ingresos en tiempos difíciles. El efecto es particularmente fuerte en Estados Unidos. Si se mantiene, la caída de los precios del gas en el mercado Nymex desde los 3,46 dólares por galón a finales de abril hasta los 2.70 de ahora proporcionará un impulso en forma de 75.000 millones para la economía de EE UU, según Deutsche Bank. El incremento de las commodities aumentaron los precios en todo el mundo, especialmente en las economías emergentes que crecen más rápido. La inflación china es de un 6,5%. Países de la talla de la India y Brasil han incrementado fuertemente sus tipos de interés para mantener los precios. Su crecimiento se ha visto afectado. Habrá un necesario murmullo de descontento por parte de la OPEP. Y el cártel, que controla alrededor del 40% de la producción mundial, estará tentado de recortar la producción antes de que la caída de precios vaya más lejos. Pero antes de que eso pase el petróleo tiene más espacio para caer. Deutsche Bank estima que incluso después de un gasto público adicional para aplacar la oposición pública, el petróleo de referencia de Arabia Saudita puede equilibrar su presupuesto con el Brent oscilando entre los 80 y los 85 dólares por barril. Recortar 4,2 millones de barriles de producción al día hace unos años durante la crisis financiera, por ejemplo, no logró dominar el petróleo. Con un crecimiento tan lento en las naciones más ricas, el petróleo a 80 dólares podría ser demasiado alto para mayor comodidad. Políticos y consumidores, sin embargo, deberán estar agradecidos por estos pequeños favores.

Por C. Swann / I. Campbell