Frente al descenso del 2,4% en la clase media, según un informe

Los ingresos de los hogares más ricos de EE UU aumentaron un 9,6% en la era Bush

El informe del Instituto de Política Económica (EPI, en inglés) señala que el 1% de los hogares de Estados Unidos, aquellos con más ingresos, "se beneficiaron desproporcionadamente de los recortes tributarios de la era de Bush, con un 38% del beneficio total" de esa medida.

Los hogares más ricos de EEUU se beneficiaron de manera desproporcionada de los recortes tributarios de la era de George W. Bush y podrían pagar más impuestos para reducir la deuda nacional, según el informe divulgado hoy por el think tank norteamericano EPI.

Entre 1979 y 2007, el ingreso neto nacional del 1% más adinerado de la población estadounidense aumentó del 7,5% al 17,1%, destaca el informe, que se apoya en datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso. En cambio, en ese mismo período, el 20% de la población que se sitúa en la zona media de la horquilla de ingresos sólo recibió el 11% de los beneficios generados por esos recortes de impuestos, según el documento.

El informe indica que la clase media ha registrado una bajada desde el 16,5% al 14,1% en su cuota del ingreso nacional total. "En vez de contrarrestar la creciente desigualdad de ingresos, las recientes políticas impositivas en realidad han exacerbado esta tendencia", advierte el informe de EPI, un centro independiente dedicado al análisis de tendencias económicas en el país.

EPI afirma que Estados Unidos "tiene los recursos para apoyar inversiones públicas y programas de seguridad económica, que ahora están en peligro de sufrir recortes en las negociaciones presupuestarias en curso". Un mejor ajuste de la política presupuestaria permitiría que los hogares con los ingresos más altos contribuyan más en impuestos, "porque el total de sus obligaciones tributarias ha bajado y sus ingresos netos han aumentado en los últimos 30 años", receta el instituto.

El informe se produce en unos momentos de gran acritud en Washington sobre el futuro de la política fiscal de EEUU, especialmente tras la degradación de la deuda soberana por parte de la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor's. El plan promulgado por el presidente Barack Obama para reducir la deuda incluye una fase inicial de recortes de 900.000 millones de dólares en el gasto público, seguida por una segunda fase entre los 1,2 y los 1,5 billones de dólares en la próxima década.

Un "super comité" conjunto del Congreso, integrado por doce legisladores, debe presentar sus recomendaciones sobre los recortes el próximo 23 de noviembre, para que el plan sea votado antes de fin de año. En general, los demócratas se oponen a recortes drásticos en el gasto público y favorecen un alza en los impuestos para los más ricos y para las empresas. Los republicanos, por su parte, exigen más recortes fiscales y argumentan que una subida de impuestos perjudicará a las empresas que generan empleos en el país.