Declaraciones del máximo responsable de la histórica decisión

S&P: "Era nuestro deber rebajar la nota de EE UU"

El máximo responsable de la histórica decisión de Standard & Poor''s de rebajar la apreciada calificación de deuda AAA de Estados Unidos, David Beers, dijo que había sido el deber de su agencia tomar esta resolución "tan dura y controvertida".

S&P recortó este madrugada la calificación de deuda a largo plazo de Estados Unidos en un escalón desde la triple A hasta el nivel AA+ debido en gran parte, según explica Beers, al largo debate bipartidista en el Congreso de EE UU sobre el aumento del techo de deuda que ha puesto de relieve la "débil e improvisada política fiscal estadounidense".

La agencia achaca su decisión a sus preocupaciones sobre el déficit de presupuesto del Gobierno y su creciente deuda. "Nosotros nos tomamos muy en serio nuestras responsabilidades y, si al final de nuestros análisis el comité concluye que una calificación no está donde creemos que debería estar, es nuestro deber tomar esa decisión", explicó Beers en una entrevista a Reuters.

La rebaja de la nota puede podría elevar los costos de endeudamiento del gobierno, compañías y consumidores estadounidenses.

Beers, quien está a cargo de las calificaciones soberanas en S&P, reconoció que en la decisión de la agencia influyó mucho el cambio en la "dinámica política" de Washington que impidió que los miembros del Congreso elaboraran un plan más amplio para reducir el déficit. "Desde el punto de vista de la política fiscal, el proceso se ha debilitado y se ha vuelto menos predecible de lo que era antes", afirmó. "Esta es la historia sobre las dificultades destacadas por el debate del límite de deuda, improvisando algún tipo de elecciones de política fiscal", agregó.

En relación a los presuntos contactos entre la agencia y el Gobierno de Estados Unidos en las horas previas a la decisión, el portavoz de S&P John Piecuch señaló que la compañía siempre da a un emisor de deuda la oportunidad de revisar el anuncio antes de que se haga público. "Ellos pueden verlo y revisar las cifras, ver los cálculos. Eso es lo que ocurrió", declaró Piecuch.

En un comunicado divulgado posteriormente, S&P confirmó que cambió sus suposiciones económicas después de hablar con el Tesoro sobre el ritmo del crecimiento del gasto discrecional. A partir de ese momento, S&P revisó su estimación de la deuda general del Gobierno en los próximos diez años en 20,1 billones. Esa es una reducción desde la cifra de 22,1 billones de la suposición original.

"Pero lo que pesó principalmente en la decisión de la revisión a la baja de la nota fue el actual nivel de deuda y la falta de aparente de los funcionarios electos como grupo para lidiar con el panorama fiscal de Estados Unidos en el mediano plazo", dijo S&P en el comunicado.

Beers dijo que otro elemento que contribuyó a la decisión fue la revisión a la baja de la cifra del PIB de Estados Unidos la semana pasada. Los datos mostraron que la economía de Estados Unidos casi se estancó en la primera mitad del año.